Infeliz campaña contra una estrella

Por Carlos Luis Baron miércoles 22 de febrero, 2012

A finales de la década de los 80 el presidente Joaquín Balaguer fue victima de fabulaciones calumniosas y perversas que le atribuían la existencia de supuestos depósitos en dólares en una institución bancaria de la isla Grand Cayman. Se trató de una denuncia irresponsable como esas que degradan el ambiente de concordia que debe reinar en la familia dominicana y causan malestar y desasosiego en líderes, familias y personas dedicadas al trabajo honesto en favor del pueblo. La historia reciente nos ha enseñado sobre el presidente Balaguer que no solo era incierta y descabellada la denuncia, sino que a 10 años de su muerte nadie ha podido demostrar la existencia de un solo centavo depositado en bancos del exterior.

Lo que sí es una verdad irrefutable es que antes de morir, el líder reformista distribuyó entre instituciones publicas y privadas que prestan importantes servicios a la comunidad nacional, todos los bienes materiales que adquirió durante su dilatada carrera de honesto servidor público

El atrevido periodista quedó como un calumniador irresponsable que servía a espurios intereses políticos de la época que pretendían empañar la imagen impoluta de un hombre decente que cruzó el pestilente pantano de la dictadura de Trujillo sin que sus manos se mancharan de sangre ni de peculado y que durante los 22 años de sus gobiernos democráticos, ni él ni sus familiares sacaron provecho de los recursos públicos que administró con acrisolada honradez

Hoy alzo mi voz de protesta, esta vez para defender la honra de una mujer cuyo pecado ha sido tener la osadía de servirle al país con transparencia y honestidad desde la posición pública que le ha tocado desempeñar, desde donde ha llevado felicidad a miles de hogares dominicanos y que ha contribuido con la preparación tecnológica de la juventud dominicana y devuelto la felicidad a madres pobres del país asistiéndolas en momentos de apuros.

Una mujer atenta y dispuesta a combatir las injusticias que campean por años en nuestro país llevando un mensaje de amor maternal a todos sin sectarismos excluyentes ni banderías políticas ni credos religiosos, que ha desarrollado una campaña a favor de los valores esenciales en que se fundamenta la familia dominicana.

Margarita Cedeño de Fernández, independiente del rol político que le ha tocado jugar, es una estrella que ha sabido brillar en el firmamento político nacional y contra quien se desarrolla una infeliz campaña de difamación.

El autor es ingeniero civil y dirigente político