Insensibilidad e irresponsabilidad en Hipólito Mejía

Por Carlos Luis Baron viernes 16 de marzo, 2012

En reiteradas ocasiones he escuchado una propaganda política en donde una niña cifra sus esperanzas en el presidente de ese entonces: Hipólito Mejía,, quien con su séquito se detuvo a oír la solicitud de la menor para ver si podía ser favorecida con una computadora y un Nintendo. Con la ingenuidad que caracterizan a los niños se dirige al mandatario diciendo: Presidente, yo solo quiero pedirle dos cosas: una computadora y un Nintendo! Con su carita llena de inocencia y felicidad creyendo haber llegado a la máxima persona que podría resolverle su necesidad, con el único propósito de avanzar en el aprendizaje cibernético.

En cambio, recibió la respuesta inesperada, tajante, cortante y definitiva, a lo Hipólito Mejía. Pues mira niña, ninguna de las dos, trucando así las ansias de desarrollo de una humilde menor, procedente de los sectores más empobrecidos de nuestra sociedad. Además de ningunearle frustrando sus aspiraciones, hoy de nuevo, en campaña electoral, recurre a esos mismos sectores que no reivindicó mínimamente, para una vez repetir actos bochornosos e insensibles como el de esta infante.

El carácter de insensibilidad social traspasa los límites de la paciencia con señores como Hipólito que viene a venderse como el salvador de una sociedad que él no supo responderle. Cabe a buena hora el dicho:” te conozco bacalao aunque venga disfrazao”.

En cuanto a la irresponsabilidad los perredeístas han vendido el cuento de que los dos primeros años de gestión de don Hipo fueron muy bueno (2000-2002), los cuales fueron de bonanza económica, eso es verdad, pero no porque lo trabajo la administración de ese entonces sino porque la dirección del estado dominicano estaba siendo dirigida por el doctor Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana (1996-2000) que mantuvo un crecimiento económico sostenido del P.I.B. en más de un siete y hasta un ocho por ciento anual, fomentando así las reservas estatales.

En esta condición, es normal que sean buenos los dos primeros años de su gobierno, pero cuando el ingeniero Hipólito Mejía hace una alianza oscura con la banca privada y lo proveen de la ya famosa tarjeta de crédito “Pepecard” para gastarse mensualmente la “módica” suma de dos millones de pesos dominicanos y cincuenta mil dólares cuando tuvieran que viajar al exterior.

Todo esto ocurrió durante los últimos nueve meses de su campaña, es decir, que fue un gobierno que nació comprometido con el fraude bancario a través de varios banqueros , de forma especial Ramoncito Báez del Baninter, dando lugar el fraude más colosal del mundo.

Lo que nosotros estamos manifestando en esta nota no son inventos de politiquería barata. Estos conceptos están más ampliados en dos obras del autor Freddy Aguasvivas que son: Todas las Posibilidades y El Banquero del Presidente.

La irresponsabilidad del ingeniero Mejía está en que cuando se descubre el fraude recurre a las reservas del estado dejándolo en ruinas, pagándoles a los inversionistas con el dinero del fisco, con el único propósito de él quedar bien ante la vista pública y esconder que era parte de ese juego. Para concluir con lo antes expuesto le recomiendo leer la obra “Atípico” de Ramón Puello Báez.

Hay que decir NO a los cómplices de la estafa al erario público.