Interés de Danilo no es que el cicla obstaculice el despegue de la micro y pequeña

Por Carlos Luis Baron lunes 3 de diciembre, 2012

Los esfuerzos que viene haciendo el gobierno que encabeza el licenciado Danilo Medina, en materia de transparencia, así como las acciones y políticas tendentes a resolver la crisis fiscal y, sobretodo, el nacimiento de una micro y pequeña empresa pujante, merece el reconocimiento de la sociedad toda.

Desde el momento mismo en que se anunció la creación de un fondo de 10 mil millones de pesos destinado al sector productivo, unido a los recursos que se canalizan hacia el sector agropecuario, solo he expresado satisfacción. Sin embargo, nos han llegado informes de que, en instituciones como el Banco de Reservas, no sabemos si a sabiendas o no, del administrador licenciado Vicente Bengoa, allí le están poniendo todo tipo de trabas a quienes operan pequeñas empresas o industrias.

La gran traba que estanca la erogación de los préstamos a los micro y pequeños, empieza con la verificación de parte de las autoridades bancarias, de si esos emprendedores, están o no están en Cicla. Como se sabe, Cicla es un centro de monitoreo o de clasificación del manejo o desempeño económico de las personas que han sido sujetos de crédito por parte de los agentes económicos de la sociedad; entiéndase como agentes económicos, al sistema financiero o bancario. El Cicla, por igual, monitorea deudas contraídas por los sujetos o empresas, en otras instituciones que no son los bancos.

El Cicla nuestro, es una copia de instituciones similares que nacieron en los Estados Unidos y Europa, a propósito del apogeo del modelo de desarrollo Neoliberal. En aquellas naciones, existen empresas que podemos considerar como macro-ciclas. Nos referimos a las agencias de calificaciones de mayor incidencia en el mundo, como Standard And Poor, Mooddys y Fitch. También existen calificadoras de riesgo en China, Rusia y otra, relativamente nueva en Estados Unidos.

Se trata de Dagong Global Credit Ratings Co, de China, Egan-Jones, de EE.UU, y RusRating, de Rusia. Estas tres, en un momento determinado de la gran depresión mundial 2008, se unieron para contrarrestar a las viejas calificadoras de riesgo, Standard And Poor, Mooddys y Fitch. Es que, en la práctica se demostró que estas últimas calificadoras se confabularon para atribuir condiciones o coyunturas económicas a determinados países y empresas que inesperadamente estaban en quiebra absoluta.

Pero independientemente de esa verdad, la otra realidad es que todo el mundo desarrollado llegó a la bancarrota y que, por ende, las empresas de calificación tienen sus países como no sujetos de crédito. Siendo un hecho, que las naciones desarrolladas quebraron, surge una pregunta obligada, qué se esperaba de las pequeñas empresas e industrias dominicanas. Naturalmente, con tantas políticas adversas y desestímulos las pequeñas y medianas empresas criollas, tienen en su mayoría, que estar en Cicla y más allá.

De ahí que, en las nuevas políticas, no puede interferir como condición para que los emprendedores dominicanos sean sujetos de crédito del Banco de Reservas, que no estén tachados en el horroroso Cicla. Es que en términos concretos, el mundo más desarrollado, está metido ahí, en Cicla y, en ese mundo, le buscan solución a los problemas de las empresas con el fin de motorizar las maltrechas economías.

En banreservas, a menos que persistan las concepciones neoliberales, hay que buscar fórmulas para que los pequeños arranquen. Creo que ese es el interés del nuevo gobierno.