Invitación sutil a indagar, ¡en pocas palabras!

Por Carlos Luis Baron viernes 7 de diciembre, 2012

En todos los refranes populares, siempre subyace un significativo mensaje que se intenta transmitir, producto por regular de las reflexiones de muchos pensadores certeros; o que se originan en ocasiones, debido a las experiencias obtenidas, relacionadas con el acopio generalizado que siempre se hace de las vivencias que se han tenido a través de los años, y que de ordinario, dejan amargas o dulces experiencias; que claro, inducen a veces a la adopción personal de ciertas filosofías de vida.

Tenemos por ejemplo, aquel que reza: “el perfume bueno viene en pote chiquito”, en franca alusión a la esencia contenida en el poco espacio de que dispone el envase. ¡Tiene que se puro por necesidad!

Hacemos referencia al mismo, en relación con lo expuesto por Marina Frías, en su diminuta columna, “Frías y calientes” (periódico “El Día”, edición de fecha 3-12-12, página 2), sobre la división que se verifica en las personas, según su apreciación, al momento de tener que decidir, o actuar: “alguien nos dice que sí; mientras, otro nos dice que no”, en resumen.

Probablemente, ella misma no se haya percatado por completo de la gran importancia que tiene para la humanidad la temática tocada en su pequeño trabajo. Fehaciente división entre las actitudes y mandatos de los dos egos que interactúan de manera concomitante a lo interno de cada cual: el inferior humano, y el Superior divino, mandante Este último, tan ignorado por lo regular.

Precisamente, producto de esa llamada división que se da normalmente en toda la espacie humana, a nivel personal, es que a los hombres (clasificación general) se les cataloga en términos esotéricos, como seres perfectos e imperfectos a la vez.

La primera condición, porque son Atributos divinos, para manifestación terrenal del Padre Supremo, cuya Alma involuciona en principio, al entrar en contacto con la materia física, que sería la segunda característica, situación ésa que matiza el llamado ego inferior, o personalidad, y que debe ser superada por completo, transitando todo el sendero descendente-ascendente diseñado, hasta retornar por completo a su Fuente de origen.

Poner atención por favor, distinguidos lectores, en la importancia que tiene el reparar en esa “doble actitud pensante, en cuanto al accionar, o decidir de momento”, muy cierta, que normalmente se verifica en los humanos, cuando sólo se acostumbra a seguir los lineamientos mentales que traza la personalidad, o ego inferior, y que muy poco se escucha la voz silente, ¡que siempre emana desde el interior profundo de cada cual!, emitida por el fragmento de la Divinidad Suprema encarnado-Ego Superior, que por regular es el primero que se pronuncia en cada caso.

Sí, del que en realidad está a cargo, de todo el quehacer mundano de la gente, por realizar, debido a lo cual hay que aprender a escucharlo, y dejarse guiar sin temor alguno.

Ese asunto tan intrincado, resulta ser el abordado, aunque de manera algo sutil, en dos tres líneas, por la autora Marina Frías, a lo mejor sin estar consciente en realidad, de la profundidad que envuelve eso de, “Estar dividido contra ti mismo no es cómodo, luchar contigo mismo es una tortura continua, dirían los grandes maestros”, como ella inicia su pequeña columna de referencia. ¡Es lo normal, por la inconsciencia humana en tal sentido!

Ahora, ya en el otro orden que la autora enfoca, y con respecto a la forma en que ella finaliza su pequeña exposición escrita, procedería decirse que, no sería “amar cada cosa que te ocurra”, sino aceptarla, con la conciencia de que es el efecto de alguna causa sembrada, que se está conquistando; de que nada ocurre por accidente; que todo es causal. Y que, en algunos casos puede ser también, por Voluntad Divina manifestada, con relación a la Idea Misma del Padre Supremo en Expresión, a través de uno de sus Atributos terrenales, los hombres.

Por otra parte, en cuanto a la petición de “ámate primero tú, empieza hoy”, habría que hacerse la pregunta de que, ¿a qué tú se refiere ella? Porque, si es al hombre como persona, no sería la mejor decisión, pues se correspondería con una actitud egotista, contraria a lo que debe ser: ¡amar con firmeza al verdadero hombre – Ser -, el Ego Superior encarnado!

Como se puede apreciar, lo expresado en pocas líneas por Marina Frías, en ambos sentidos, induce a toda persona pensante, a indagar sobre la razón real de esa división aludida, como de la ocurrencia puntual de todas las cosas, al tiempo de motivar una pequeña explicación algo más amplia, respecto de esa situación dubitativa humana, que es el tema principal a que ella se refiere, por parte de este humilde servidor, que sí ha tratado de hacerlo, con anterioridad a su trabajo periodístico, y que resulta inquietante para tantos.

www.RFCaminemos.WorldPress.com.