Irán, un obstáculo en el nuevo orden imperial

Por Carlos Luis Baron miércoles 1 de febrero, 2012

Cada vez que un pueblo consigue gobernantes que defienden sus intereses, éstos le duele a los colonialistas de siempre. Acuden a mil y una formas para degradarlo, debilitarlo y someterlo. En esta ocasión le toca a Irán, un pueblo de bastas y riquísimas historia, que quiere recuperar su dignidad y sitial entre las demás naciones. A los Estados Unidos, la Europa colonialista e Israel, esto le molesta.

La frescura de las autoridades iraníes de no pedir permiso sobre cómo y hacia dónde dirigir a su pueblo desde 1979, le ha creado dificultades. No son pocos los sabotajes, muertes extrañas, embargos dosificados y actos terroristas que han tenido que soportar. Aunque todos saben la procedencia de estas acciones, nadie la juzga. El dueño de los organismos internacionales y la prensa, capaces de crear y frenar situaciones, no van a incriminar a sí mismos.

De forma estoica Irán soporta. Se ha propuesto desarrollar un programa nuclear, en principio, con fines pacíficos. Las presiones y el acorralamiento, lejos de hacerlo desistir de su idea, por lo que vemos, lo van a radicalizar. No creo que habiendo soportado tanto y conociendo el historial de ataque frontal a otros países de la zona, esté dispuesto a vivir esa misma pesadilla. Sin lugar a duda tendrá que experimentar con la creación de la bomba atómica.

Es difícil creer en las intenciones de los países y los organismos internacionales que no quieren desarrollar su programa atómico. Es de conocimiento de todos ellos que Israel es una potencia nuclear. Ningún país o marioneta de organización, ha osado hacer mención de esto. No es difícil deducir que a mayor presión, mayor intención por parte de las autoridades iraníes.

El grueso del mundo que no participa en este berenjenal, de muchas formas nos empuja a participar. Un mejor posicionamiento de Irán en la región podría significar un desbalance de fuerza. A los países poderosos esto no le conviene. Además de la necesidad de mantener su poder, ellos necesitan tener pleno control de las fuentes energéticas y alimentarias. No es verdad que a ellos les interesa la democracia, la situación de los derechos, ni ninguna de las vacuencias que esgrimen para denostar, lo importante es mantener el status quo.

A pesar de que Estados Unidos y la Europa colonialista tienen su apoyo en el Medio Oriente, en los regímenes de Israel, Arabia Saudita y otras monarquías árabes, la situación en esa zona es tirante y se podría balcanizar. Allí persisten situaciones explosivas que se mantienen ´por muchos años. Estas, ante un eventual choque o ataque a Irán, encontraran la oportunidad para desatarse. Lo que podría salir de esa situación, ojalá que los provocadores la hayan valorados en su justa dimensión.

Son temas pendientes en esa zona, el eterno conflicto kurdo, el de Armenia y Azerbaiyán por la Gorno-Karabaj, el empuje entre chiitas y sunitas, el acecho de Turquía por erigirse como país más influyentes en ese lugar; la tirantez de Georgia con Rusia, el posible fortalecimiento de los grupos armados del Líbano o Palestina contra Israel y otros. ¿En los momentos actuales, los países poderosos están en condiciones para encender un volcán que ellos no saben hasta dónde podrían llegar sus lavas?

Es mejor no provocar. El embargo petrolero, asignando la cuota de este combustible iraní a otros productores, podría acarrear más problemas que los que tratan de evitar. Muchos deben entender que los ataques que recibe ese orgulloso pueblo pueden tornarlo más fuerte e intransigente. Irán no creo se vaya a dejar ahogar. El comienzo de acciones bélicas contra ese país cerraría el Golfo de Ormuz, lo que sería catastrófico para la famélica economía mundial. Esto podría significar un embargo contra todos. Solo los países más ricos tendrían acceso a las fuentes petrolíferas que están fuera de la órbita del problema creado.

Ya está bueno de que el mundo se permita imposiciones y manipulaciones de esta horda de farsantes. Las autoridades de los países colonialistas deben desistir de su actitud de imponerse o someter a sus otroras colonias. Los organismos internacionales que no son financiado por los países explotadores, ya es hora de que hagan valer su voz. Sin duda estos deben contribuir a desenmascarar al fabulador, enfrentarse al abusador y, en la medida de sus posibilidades, evitar los abusos, manipulaciones y complotaciones contra países débiles, frente a los que siempre se pueden poner de acuerdo. ¡Activemos esas instituciones por los que no tienen voz y por Irán que tienen derecho a que se le escuche!