Israel pone fin a ocupación judía de Gaza con retirada Netzarim

Por lunes 22 de agosto, 2005

Netzarim (Gaza), 22 ago (EFE).- El Ejército y la policía de Israel ponen fin a 38 años de colonización judía en la franja de Gaza con la evacuación de Netzarim, el último de los 21 asentamientos establecidos en ese territorio palestino ocupado.

"Lo que nos hacéis nos rompe el corazón", dice Eyal Vered al oficial israelí que le pide que se marche de su casa con su mujer, Mijal, y sus cuatro hijos.

Vered, emocionado ante su hermosa casa de dos plantas que mira a la sinagoga y en la que solo quedan los marcos de las puertas y ventanas, le entrega al oficial una pulsera naranja, símbolo de los opositores a la retirada de la franja de Gaza.

En una tela naranja se lee "el pueblo de Israel vive".

El general en reserva de las fuerzas aéreas, Ran Pekker, de 69 años, uno de un grupo de cinco militares del mismo rango que permanecen en la franja de Gaza desde hace dos semanas para mediar entre los colonos y el Ejército, coincidía hoy con el jefe de Estado Mayor que inspeccionaba la evacuación de este asentamiento clave.

Vestidos con camisetas azules en las que está escrita la frase "estamos con nosotros" han decidido pasar los últimos días en Netzarim, donde han tenido poco que hacer.

Un contender de plástico en llamas y pancartas de protesta por todo el asentamiento, fueron prácticamente los únicos actos de resistencia de los colonos de Netzarim a su desalojo.

En otra casa un grupo de chicas adolescentes pintan una enorme pancarta que reza: "Tierra de Israel nosotros te queremos".

"En Netzarim Israel vencerá" y "para siempre Netzatim", rezaban otras a la entrada del asentamiento mientras entraba el Ejército israelí esta mañana para desalojar a las familias.

"Mira mamá, ha llegado el Ejército Nazi", dice un niño agarrado de la mano de su madre mientras grupos de soldados iban de casa en casa para instar a las familias a marcharse antes de que fueran sacadas por la fuerza, como han hecho en todos los demás asentamientos de la franja de Gaza.

Desde el tejado de su casa un hombre, acompañado de sus 10 hijos, reprende a dos mujeres policías que se han puesto a jugar al baloncesto con unos periodistas.

"No me extraña que os haya enviado (el primer ministro israelí, Ariel) Sharón aquí a vosotros porque sois lo peor", grita.

"Bien que os divertís mientras a nosotros nos echan de nuestras casas", agrega.

Todavía esta mañana, seis jóvenes continuaban con la construcción de una casa en Netzarim.

"Esta es la única forma de sentir que seguimos adelante", dice Dan Shefadia, de 21 años, mientras aplica cemento a una de las paredes.

El hecho es que a pesar de las protestas, los colonos de Netzarim, con una medía de cinco hijos por familia, han alcanzado un acuerdo con las autoridades israelíes, según el que se marcharán pacíficamente de sus casas y se mudarán al asentamiento de Ariel, en el corazón de Cisjordania.

De Netzarim, un asentamiento religioso establecido en 1984, tan solo dos de sus 64 familias se han marchado durante las últimas semanas.

El resto celebró hoy al mediodía unos emotivos rezos de despedida en la sinagoga, antes de marcharse esta tarde hacia Jerusalén para rezar de nuevo ante el Muro de las Lamentaciones acompañados con la enorme "menora", candelabro de siete velas, que hasta esta mañana tocaba el tejado del templo judío en Netzarim.

"Unas 200 personas irán a rezar esta tarde al Muro", apunta un rabino del asentamiento.

Netzarim, rodeado por enormes torretas de vigilancia del Ejército israelí, se encuentra a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Gaza y cerca de una de las principales carreteras de la franja de Gaza por lo que ha supuesto para los palestinos una fuente de agravios constantes y para sus residentes convertirse en el objetivo de constantes ataques.

En la radio israelí recordaban esta mañana el lema repetido por los dirigentes israelíes cuando buscaban el apoyo del sector nacionalista: "no abandonaremos ni Tel Aviv ni Netzarim"

La ciudad de "Tel Aviv se queda hoy sola", afirmó hoy un comentarista. EFE