Juan Bosch como referente

Por Carlos Luis Baron sábado 30 de junio, 2012

Este 30 de junio se han cumplido 103 años del nacimiento de un hombre, cuya humildad de origen, nunca le llevaría a concebir a temprana edad la trascendencia histórica de su figura en la vida de su nación. Juan Bosch, hijo de una humilde familia de emigrados, que no podía heredarle la alcurnia de una descendencia de sus países de origen, ni bienes materiales o económicos, porque no los tenían, pero que si le dio un hogar lleno de amor y arraigados principios; ese Juan Bosch se ha convertido en el referente obligado de la vida pública de nuestro país.

Su austero comportamiento, que hoy es tomado como estandarte por sus enemigos de toda la vida, para combatir al partido político fruto de sus sacrificios y desvelos; es el primer referente que los dominicanos debíamos observar y entender a cabalidad; Bosch vivió durante gran parte de su vida rodeado de limitaciones y sacrificios que desarrollarían la personalidad austera que conocimos; trabajando para los almacenes Font Gamundi, a la entrada de la capital dominicana de los tiempos de su juventud, laboraba allí durante el día y en la noche ese mismo almacén le servía de dormitorio; los biógrafos hacen referencia a su periplo migratorio, que lo llevó a viajar siendo muy joven a España, Venezuela, Curazao, Martinica y Trinidad, pero no hacen hincapié en los sufrimientos de este período de su vida; de sus propios labios oímos decir que mientras trabajaba como anunciante de un circo, un buen amigo le regaló un par de zapatos y que en toda su vida, por más zapatos que recibió de regalo o que por sí mismo se compró, no podía recordar ningunos más bienvenidos ni oportunos que aquel par que le llegó cuando los únicos que tenía acusaban dos grandes agujeros en sus suelas.

Como referente intelectual, Juan Bosch es complicado, porque aquellos que hoy esbozan 10 títulos universitarios antes de exponer sus razones sobre un tema, tienen que rascarse la cabeza cuando miran su figura; porque nunca nadie como él expuso mejor sus criterios sin necesidad de mencionar el nombre de una academia o un título rimbombante capaz solo de impresionar la vanidad de un ignorante.

Se graduó de la vida y del conocimiento de los seres humanos; sus sabios razonamientos provenían de una concienzuda preparación autodidacta y la observación profunda y cuidadosa de las realidades; nunca vivió en un espacio aéreo, sus pies siempre estuvieron en el mismo polvo en que arrastraba su pueblo su existencia; el conocimiento de éste lo dejó plasmado en el análisis más completo que se ha hecho hasta hoy de la sociedad dominicana, “Composición social dominicana”.

Como político, Don Juan supo combinar la teoría con la práctica de magistral manera, para no quedarse en discursos vacíos y discusiones vanas; construyó dos partidos políticos en tiempos y situaciones políticamente diferentes, y las taras de la primera experiencia, trató de no reproducirlas en la segunda; por eso el Partido de la Liberación Dominicana tiene unos métodos de trabajo que le han permitido existir con coherencia con la línea política trazada desde su cúspide, aunque no consecuente con los lineamientos originales del Partido, que promulgaban una educación continua y una unidad de criterios en todo el cuerpo partidario. Los éxitos del partido de Juan Bosch, se deben básicamente al criterio organizativo con que fue fundado; este Partido pasó de un partido de cuadros con una militancia no mayor de cinco mil miembros y algunas decenas de miles de simpatizantes, a una masa de millones de miembros y simpatizantes aguerridos en los procesos electorales, que lo mantienen al frente de los principales poderes del estado.

Como referente moral, Juan Bosch no es propiedad única del PLD; lo es del pueblo dominicano; antes de fundar su PLD, Don Juan fue el primer presidente democrático elegido en el país tras el ajusticiamiento de Rafael L. Trujillo; su negativa de bajar la cerviz y deponer su disposición e interés por el bienestar del pueblo dominicano, condujeron su gobierno a un afrentoso derrocamiento para la República Dominicana.

Juan Bosch vivió de pie defendiendo su dignidad y la de su pueblo; honrar su memoria es vivir como él.