Juventud dominicana y la administración de justicia

Por Carlos Luis Baron martes 3 de enero, 2012

Desde hace cierto tiempo ha estado en mi ánimo de manera latente, escribir algo aunque sea escuetamente acerca de nuestra juventud y su responsabilidad como consecuencia de la confianza que ha puesto la Sociedad Dominicana en sus hombros en lo concerniente a la administración de justicia, funciones éstas que desde hace un tiempo no muy lejano estaba reservada a personas de edad mas avanzada de la que tienen las presentes, siendo el margen de edad mas avanzada de las que tienen las presentes, siendo el margen de edad mas o menos amplio.

Esto viene al caso, tomando en consideración que desde hace cierto tiempo hemos estado asistiendo a los tribunales en calidad de auxiliar de la justicia dándonos cuenta de que, la responsabilidad de juzgar a los hombres y mujeres que han sido acusados de violar la ley, en sus diferentes calificaciones, atribuciones éstas que sólo Dios la tiene en el cielo, para juzgar a aquellos hijos suyos, que no han resistido la tentación de violar sus leyes y hacerle mal al prójimo, siendo dichas leyes las mismas que nos rigen en la tierra, (aunque muchos no lo crean), y le dan rienda suelta a sus instintos naturales conforme a la teoría Darwiniana no cedaceada por la razón, responsabilidad ésta que está en estos momentos en manos de personas que a mi parecer la mayoría son jóvenes y los menos jóvenes podríamos decir que están en la juventud madura, que han dedicado lo mejor de su tiempo para prepararse para tal fin, que para admiración y satisfacción nuestra reflejan tiempo para prepararse para tal fin, que para admiración y satisfacción nuestra reflejan salvo excepciones una capacidad considerable, y buen manejo en la aplicación de la ley.

Claro está que no todos los que claman justicia quedan satisfechos por una razón u otra, con tal o cual decisión judicial, toda vez que la naturaleza del trabajo en los tribunales es normalmente conflictiva, esperando cada actor procesal ya sea activo o pasivo que la decisión judicial le favorezca pudiendo, no resultar asi, por diversas razones, ya que la decisión judicial depende primeramente de Dios, que ni el mas mínimo movimiento o acción en este mundo se materializa sin su voluntad (aunque usted no lo crea), también depende de la preparación y del buen juicio y equidad del juez o de los jueces, también de la ley, a la cual deben estar sometidas sus decisiones, que pueden resultar favorable o no a las partes, siendo el juez el equilibrio (Art. 12 del Código de Procedimiento Penal, que establece la igualdad entre las partes), de los intereses a los cuales se requiere una solución, siendo estos intereses en su mayoría pasionales o económico, materia prima de la mayoría de los procesos judiciales, resultando los mismos hechos, por lo que la humanidad mas se enfrenta, discute o se pelea, siendo inminentemente necesaria la intervención de un juez o jueces.

Para avalar nuestra opinión en lo que se refiere a la sustancia de este humilde articulo, hemos podido observar que la mayoría de los jueces que conforman la nueva Suprema Corte de Justicia son personas jóvenes, y los demás que son menos jóvenes, puede decirse que califican en la juventud madura, tanto así que sus edades no se acercan a la senectud, de cada uno o una.

Esta gran responsabilidad basada en la confianza que la sociedad dominicana, ha acreditado en sus jóvenes tanto hembras como varones para la administración de justicia, lo que cabe decir que no es fácil la tarea, pero sí llevadera que debe estar revestida de altruismo, pudiendo ésta confianza llevar consigo, de manera implícita un meta mensaje, de que la juventud debe prepararse cada día mas, y que sientan la esperanza de que un día talvez no muy lejano, pueden ser escogido para ocupar un puesto de responsabilidad social, y que no pierdan su tiempo en el ócio extremado, ni imiten los malos ejemplos que pululan en nuestra sociedad, lo que podría traer como consecuencia la inseguridad social, crímenes y delitos, de los que podrían ser victimas sus semejantes y la sociedad en general, la que debemos hacer todo lo posible por preservarla, porque es nuestra constituyendo el único lugar en el mundo donde no somos extraños, tal como la forjaron nuestros padres de la patria a la cabeza de Juan Pablo Duarte (el inmaculado), Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Mella Matías, demás trinitarios, Restauradores de nuestra independencia, demás héroes y Mártires Dominicanos y algunos extranjeros, que aun a costa de sus vidas y bienes, madrugaron para coadyuvar con la materialización de lo que es hoy y siempre será nuestra Republica Dominicana.

Felicidades en sus nuevas funciones a los nuevos integrantes de nuestra Suprema Corte de Justicia y demás Jueces confirmados, siendo extensiva ésta humilde opinión a los miembros del Ministerio Publico.

ACTUEMOS ACORDE AL CONSEJO DE NUESTRO PRIMER PADRE DE LA PATRIA. EL INMACULADO JUAN PABLO DUARTE, QUIEN DIJO, QUE TRABAJEMOS POR Y PARA LA PATRIA, QUE ES TRABAJAR PARA NOSOTROS MISMOS Y PARA NUESTROS HIJOS. AMEN.