La Campaña contra Margarita ha creado un efecto bumerán

Por Carlos Luis Baron lunes 20 de febrero, 2012

La política es una actividad que desata las pasiones más intensas pero la capacidad estratégica es poco frecuente en quienes la ejecutan, por lo que termina ocurriendo lo que dijo hace años Bertrad Russell: “La política es la actividad en la que más personas inteligentes comenten estupideces”. Muchos políticos, en cuanto consiguen cualquier información en contra de su adversario quieren salir en los medios exhibiéndola, así esta sea falsa. Suponen que todo ataque es bueno y debe publicarse de inmediato sin medir consecuencias.

Actúan guiados por una mezcla de entusiasmo, egos heridos, deseo de venganza, chimes o resentimientos de su entorno. Avanzan porque sí, sin pensar cuándo conviene, ni qué tipo de ataque es el que están usando, sin tener siquiera un objetivo más sofisticado que el de molestar a sus adversarios. Esta es la política manejada en niveles elementales.

En una campaña, además de la pasión debe existir una instancia de racionalidad que analice con frialdad las distintas situaciones, en caso contrario, el consultor militante que desea cambiar el rumbo de una campaña electoral desde su perspectiva suele perder la objetividad.

Este es el error de muchos políticos, que como la mayoría de los seres humanos, guardan en el fondo de su mente la remembranza del gusto de lucha sanguinaria por el poder propio de nuestros antepasados simios.

Una cosa es jugar con la vanidad del rival, intentando distraerlo para cambiar el rumbo de la campaña y otra muy distinta tratar de destruirlo psicológicamente con injurias.

Esto es lo que buscan los perredistas con la campaña sucia puesta a circular en Santiago de los Caballeros en voz de un antiguo militante del PRD y ex dirigente del PRI, con un ejercicio político en el pasado poco transparente.

La buena imagen a veces se pierde en horas si ocurre algún escándalo, pero cuando el candidato tiene un accionar político limpio como es el caso de Margarita Cedeño de Fernández, su figura no logra deteriorarse con falsos argumentos.

La campaña negativa en contra de ella va dirigida a los votantes que pueden cambiar de actitud pero esto ha creado el efecto contrario.

En nuestro país este tipo de ataque suele lanzarse en la última semana de la campaña, buscando hacer daño al adversario sin darle tiempo a responder. Este rito es propio de políticos que suponen que la gente es tonta y se le puede manipular con calumnias de última hora.

Los electores saben que esta actitud es habitual y por eso, este tipo de ataque ha perdido su efectividad. A esta altura de la campaña en los ciudadanos hay resistencia a cualquier mensaje político engañoso.

El objetivo es dañar y hasta pueden llegar a usar cualquier tipo de spots televisivo para crear sentimientos negativos hacia Margarita, precisamente en momentos en que todas las encuesta electorales dicen que es la mejor valorada por los dominicanos.

Es evidente que hay un cambio de tendencia en el rumbo de la campaña, esto es peligroso desde la postura ética y democrática. Esta práctica es criticada y se precisa de una regulación estricta en nuestro país sobre los límites de este tipo de información.

Al usar la difamación, el PPH y el PRD han causado un Efecto Bumerán, La Primera Dama ha incrementado su nivel de arrastre en la juventud, las mujeres y la población en general. Es muy tarde para inventar, ya no hay cura para la candidatura putrefacta de la oposición.