La candidatura de Carlos Gómez

Por Carlos Luis Baron jueves 8 de marzo, 2012

NUEVA YORK._ Después de ser contactado por numerosos partidos, entre estos el PRD y el PLD, el prestigioso empresario Carlos Gómez nativo de Moca, decidió postularse a diputado en ultramar en la circunscripción #1 por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), motivado especialmente por la apertura de espacios a nuevos líderes locales y nacionales. Desde que publiqué en exclusiva y en varios medios nacionales, incluyendo a que Gómez había aceptado la postulación, de repente, comenzó a cambiar el panorama electoral que en ese contexto está moviendo a miles de dominicanos, específicamente en los estados que abarcan los estados de Nueva York, New Jersey, Filadelfia, Washington, Nueva Inglaterra y Canadá, debido al suculento impacto que causó el anuncio.

Gómez, es una figura que sin duda alguna trae frescura a esa competencia, elección que se hará por primera vez en la historia entre los dominicanos en el exterior, debido principalmente a su larga trayectoria de trabajo honrado, lucha por los más necesitados y su apego a la identidad nacional en los Estados Unidos.

Hasta ahora y que se sepa, no tiene mácula. Es un hombre que ha sabido transitar su propio camino con iniciativas y capacidad creativa que han marcado el éxito tanto en sus empresas como en la parte personal, mezcladas con su vocación altruista que lo llevó a crear una fundación desde la que realiza importantes obras sociales y caritativas a nivel individual, con la discrección de aquellos que saben que “lo que hace tu mano derecha, no lo sepa la izquierda”.

Cientos de dominicanos y dominicanas se han beneficiado no sólo de los empleos que sus empresas han creado en el exterior y su país natal, sino también de sus bondades personales como ser humano solidario.

Es actualmente Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas (ONU).

Gómez, se maneja excelentemente con el español y el inglés, idiomas que habla con fluidez y con un estilo campechano y populista que hace su candidatura atractiva hasta para quienes nunca han soñado ser reformistas.

De ahí que según los datos que me llegan desde los diferentes partidos políticos que tienen presencia en Nueva York, Gómez podría incidir un significativo fraccionamiento del voto en su favor que le daría una cómoda victoria, pese a que hay candidatos como los del PRD y el PLD con las formidables plataformas de sus estructuras partidarias detrás, pero para suerte de Carlos, esas estructuras no son suficientes.

En las elecciones del próximo 20 de mayo, se dará oportunidad a los electores a decidir por sus preferidos a la presidencia y por separado por los diputados que quieren llevar al Congreso Nacional. Gómez tiene esa gran ventaja, unida a que hasta ahora no se le conocía afiliación o militancia política alguna, pero es amigo personal del presidente Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Amable Aristy Castro y la mayoría de los líderes nacionales de gran influencia en la sociedad dominicana.

He dicho en artículos anteriores (véanse archivos mediáticos) que las candidaturas a diputaciones en el exterior, son propuestas más de liderazgo comunitario que de grandes plataformas partidarias y ese, es el caso de Carlos Gómez, quien apenas a días de anunciarse que fue escogido por el PRSC, comenzó a generar un respaldo jamás antes visto en tan poco tiempo de dirigentes, miembros y simpatizantes de otros partidos, movimientos comunitarios y políticos e instituciones cívicas, sociales, culturales y deportivas, así como de docenas de comunicadores.

Obviamente no se trata de un político formado, acabado, de aquellos demagogos que haciendo uso del clientelismo tradicional y avasallante, buscan comprar, embaucar y asegurar votos con dádivas. Este es un hombre meticuloso, ducho en el manejo financiero y que sabe administrar y distribuir cada centavo suyo en causas que valen la pena.

Se decidió, me dijo en una reciente entrevista, porque vio que la comunidad está necesitada de una voz más que política, con suficiente autoridad moral en el Congreso Nacional que se erija, sin necesitar el sueldo que le corresponde, en un legislador que pueda convertirse en gladiador auténtico para defender los derechos de la diáspora que no son reconocidos en la República Dominicana, el país que debe ser de todos.

Gómez, con un capital con el que podría sobrevivir holgadamente mientras vida tenga, no ha sido ni es funcionario del actual gobierno ni anteriores administraciones y no necesita de “alicates” oficialistas para buscar los privilegios que su fortuna le granjea y mucho menos para llegar directamente a los presidentes de turno. Su trayectoria y prestigio, le abren esa puerta.

Esas condiciones, es mi convicción, lo hacen idóneo, inequívocamente adecuado para lograr una representación más que política y legislativa, de alta calidad moral en la Cámara de Diputados, a la que sólo llevará propuestas de leyes para beneficiar a los criollos en el exterior y no a buscar, como es el caso de la mayoría de los que dicen representarnos hoy en ambas cámaras congresuales.

Pienso que Carlos Gómez y no porque seamos compueblanos, era la figura que la competencia electoral por los escaños en el congreso, necesitaba y estoy seguro de que por las excepcionales cualidades que tiene como ser humano y que he resumido en este limitado espacio, será un auténtico, sólido y excelente transmisor de las principales necesidades de la comunidad en ultramar. Ha prometido durante su lanzamiento oficial el domingo 11 de marzo, no defraudar a sus compatriotas y trabajar día y noche en defensa de la dominicanidad radicada fuera del lar patrio.

En el apoyo que muchos de otros partidos han comenzado a darle no hay nada parecido al clásico transfuguismo, clientelismo, deslealtad y traición que es parte de nuestra cultura política y partidaria.

Por ello, quienes se han comprometido a fraccionar el voto desde otras trincheras, saben que Gómez se merece la curul y que su futura posición en la legislatura nacional, no será carga para el estado ni obstáculo para buscar la solución de los problemas de miles de los suyos.