La causa del incendio que mató a 17 personas es aún una incógnita

Por sábado 27 de agosto, 2005

París, (EFE).- El incendio del inmueble parisiense en el que murieron catorce niños y tres adultos este viernes no se originó por la combustión de hidrocarburos ni por un cortocircuito, según las primeras investigaciones, informó la policía.

Las causas del fuego son todavía un misterio, aunque fuentes policiales indicaron que en el lugar donde se originó, en el hueco de las escaleras del edificio, en la planta baja, "no se han encontrado restos de hidrocarburos".

Las indagaciones se centran de momento en esas escaleras, donde se cree que prendieron las llamas y convertidas rápidamente en una gigantesca chimenea, debido a una abertura existente en el último piso.

El edificio, de viviendas en alquiler, estaba habitado por familias con un gran número de hijos, mayoritariamente inmigrantes senegaleses, malienses y de otros países del oeste de Africa que tenían regularizada su situación.

Al anunciar que el fuego había empezado en la planta baja del hueco de las escaleras, donde había "huellas de combustión", el fiscal Jean-Claude Marin excluyó ya el viernes la posibilidad de un cortocircuito, pues "el lugar donde prendió está desprovisto de todo cableado eléctrico".

"No se privilegia ninguna hipótesis" y "ninguna causa resulta lógica para explicar por qué el fuego partió de ese lugar", agregó.

La brigada criminal continuó hoy sus entrevistas con vecinos y supervivientes de la tragedia, al tiempo que examinaba las grabaciones de las dos cámaras instaladas en las proximidades del número 20 del bulevar Vincent-Auriol, donde tuvo lugar.

Mientras que seis de los treinta heridos, dos en estado grave, seguían hospitalizados, continuó la identificación de las víctimas y los cuerpos de siete de ellas, alojadas en el cuarto piso y fallecidas a causa del humo, fueron expuestos ante sus familiares.

Se supo, igualmente, que una madre perdió a cuatro de sus seis hijos en la tragedia, donde uno de los catorce niños muertos era un bebé y uno de los adultos una mujer embarazada.

El ministro de los Malienses en el Exterior y de la Integración Africana, Umar Hamadún Diko, enviado especial a París del presidente Amadú Tumani Turé, analizó hoy con el fiscal adjunto de París, Philippe Maitre, los primeros elementos de la investigación.

La víspera, el ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Moctar Uane, "en misión oficial" en Francia, expresó su deseo de que la investigación fuese rápida y dio su pésame a los familiares de las víctimas.

Esta es la segunda tragedia de este tipo en la capital francesa en cuatro meses, tras el incendio del hotel para inmigrantes Paris-Opera, el pasado abril, que causó la muerte de veinticuatro personas, la mayoría de origen africano, como todas las fallecidas ahora.

Los supervivientes del bulevar Vincent-Auriol, a la espera de un alojamiento definitivo desde 1991, se negaron a trocar el gimnasio vecino, donde fueron alojadas de urgencia, para ir a vivir a un hotel.

"¿Se da cuenta de que han muerto niños que no saben lo que es dormir en una cama confortable? (…) Para ir a un hotel y pasar allí quince o veinte años, es mejor quedarse aquí", explicaba hoy una joven superviviente.

El alcalde de París, Bertrand Delanoe, dijo comprender la posición de los supervivientes, originarios de Mali, Senegal, Costa de Marfil y Gambia, y prometió una "solución excepcional", muy rápida y definitiva.

Decenas de personas, entre ellas familiares y amigos, les acompañaron hoy en una manifestación silenciosa que partió del lugar del drama para pedir "un alojamiento para todos".

El ex obispo de Evreux, Jacques Gaillot, recordó ante las cámaras que aunque se tengan papeles los problemas no desaparecen y para las familias numerosas inmigrantes -como las que residían en el inmueble incendiado- "es imposible obtener un alojamiento digno".

También hoy, entre 2.000 y 4.000 personas, según las fuentes, pidieron la regularización de los inmigrantes indocumentados en Francia, en el noveno aniversario de la evacuación de la iglesia de Saint-Bernard, de donde en 1996 la policía sacó por la fuerza a 210 africanos refugiados allí.

Según el presidente de Ile-de-France, Jean-Paul Huchon, en la región de París hacen falta al menos 300.000 viviendas sociales.