La corrupción deja en la cuerda floja al presidente de Diputados

Por lunes 5 de septiembre, 2005

Brasilia, 5 sep (EFE).- El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Severino Cavalcanti, un fiel aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quedó hoy en la cuerda floja después de que cinco partidos exigieron que sea suspendido por presunta corrupción.

Cavalcanti, un folclórico líder ultraconservador, fue acusado por la empresa concesionaria del restaurante del Parlamento de exigirle 10.000 reales (4.167 dólares) a fin de asegurarle el contrato.

La semana pasada, Cavalcanti había generado polémicas al abogar por la aplicación de "penas blandas" a los legisladores que resulten culpables en los escándalos de corrupción que salpican al Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, y a otros cinco de la coalición de gobierno.

El presidente de la Cámara Baja hizo esos comentarios en vísperas de que una comisión que investiga la retahíla de casos de corrupción denunciados en Brasil pidiera la destitución de 19 parlamentarios de la base oficialista.

Tras conocerse las denuncias sobre el restaurante del Congreso, líderes de cinco partidos opositores se reunieron hoy en Brasilia para analizar la situación.

La conclusión fue unánime y en ella se coincidió en que Cavalcanti no puede permanecer al frente del Congreso mientras es investigado, pues no habrá garantías de transparencia.

"Esto no es una maniobra opositora, sino una decisión tomada para defender a la Cámara Baja y garantizar que las investigaciones sean totalmente transparentes", declaró a EFE el diputado Bismarck Maia, secretario general del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Según Maia, "si el presidente de la Cámara sigue en el cargo mientras se investiga, no existirá la garantía de transparencia que el país reclama en este momento".

"Es una situación embarazosa. Cavalcanti es juez y reo en este caso. Debe apartarse", dijo el diputado Raul Jungmann, del Partido Popular Socialista (PPS).

Según analistas, una posible suspensión o hasta la renuncia de Cavalcanti debilitaría aún más a la base parlamentaria oficialista, que está casi a la deriva en medio de los escándalos de corrupción.

Por otra parte, fuentes de la oposición dijeron a EFE que si el presidente de la Cámara Baja está realmente implicado en asuntos de corrupción, su destitución allanaría el camino a un juicio político contra Lula.

Cavalcanti es el tercero en la línea de sucesión en caso de una posible destitución del jefe de Estado, que sectores de oposición alientan desde hace unos dos meses.

En caso de caer Lula arrastraría al segundo en la sucesión, el vicepresidente José Alencar, pues las irregularidades que podrían llevar a su destitución se refieren a fraudes en las finanzas de la campaña que llevó al poder a ambos.

"Nadie quería ni pensar en que Cavalcanti 'heredase' la Presidencia, pero si él no está, el camino se despeja", declaró a EFE un parlamentario de la oposición de derechas.

Los cinco partidos opositores acordaron hoy que esperarán el resultado de la investigación que el propio Cavalcanti ha pedido en el Congreso para decidir si piden o no su destitución.

"Si no se separa del cargo por iniciativa propia, se esperará al resultado de la investigación para ver si cabe pedir al Consejo de Etica de la Cámara de Diputados su destitución", dijo a los periodistas el presidente del derechista Partido del Frente Liberal (PFL), Jorge Bornhausen.

Mientras los líderes opositores discutían el asunto, las alarmas saltaron en el gabinete de Cavalcanti, donde fue recibido un sobre con un extraño polvo blanco.

El temor a que fuera un atentado fue descartado por la Policía, que mantuvo el gabinete del presidente de la Cámara Baja clausurado hasta comprobar que el polvo no era peligroso.

Cavalcanti tiene previsto viajar, en la madrugada de mañana, martes, a Nueva York, para asistir a una reunión de parlamentarios en el marco de la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas.

Según su oficina de prensa, a pesar de las exigencias presentadas por la oposición y a su delicada situación, Cavalcanti ha decidido mantener en pie el viaje. EFE