La crisis curativa del PRD

Por Carlos Luis Baron viernes 8 de junio, 2012

El Partido Revolucionario Dominicano está urgido de un proceso de desintoxicación. Es lo que se ha intentado en la sesión de la Comisión Política efectuada el viernes primero de junio. La toxina es una sustancia venenosa alojada en un organismo vivo, la cual resta energía al mismo y puede ocasionarle la muerte.

El ingeniero Miguel Vargas, suspendido presidente del PRD, y un grupo de incondicionales se han constituido en sustancias tóxicas para esa organización. En esa calidad le han restado vitalidad para su desempeño en el pasado torneo electoral. Actuaron contra el interés del PRD, porque se dedicaron a restar votantes a la candidatura del que fuera su partido.

Vargas y sus incondicionales son toxinas en el cuerpo del PRD. Unas son endógenas, es decir nacidas en el propio cuerpo, y otras exógenas, llegaron para hacer daño. Ahora se requiere de una depuración que deje limpio el PRD. Los órganos del cuerpo tienen que actuar en conjunto para eliminar desechos y regenerar el tejido.

De todos los puntos del país llegan los reclamos de que Vargas sea expulsado. La Comisión Política lo ha suspendido y a la vez excretó cuerpos extraños que bailan cualquier música, pero como el mono. La respuesta es que los sancionados se tornan en sancionadores. Por eso se habla de crisis en el PRD.

Y en verdad hay crisis. Es como lo que los naturalistas llaman crisis curativa. Explican los entendidos que cuando se desintoxica el cuerpo, las toxinas se ablandan, pasan a la sangre, la ensucian, la hacen pesada y provocan presión alta o baja y transpiración maloliente. Ese aparente empeoramiento es señal de sanación.

El PRD está por entrar en la crisis curativa. Los que hicieron proselitismo contra los candidatos del PRD están separados íntimamente de ese partido. Su filosofía y su mística no significan nada para ellos, la batalla que pretenden dar ante el Tribunal Superior Electoral busca del gobierno apoyo para quedarse con el nombre y las propiedades del partido.

La maestra Ivelisse Prats de Pérez, de cuyo perredeísmo e integridad nadie puede dudar, ha planteado la más justa aspiración para el momento. Quiere ella que de la crisis surja un partido institucionalizado, no personalizado, en el que sean los organismos los que tomen las decisiones trascendentales y no las personas.

El PRD libra una lucha interna por purificarse. Es urgente que expulse las sustancias venenosas que le ensucian la sangre. Ha entrado en la crisis curativa, debe procurar no agotar sus reservas vitales y mantenerse con suficiente fortaleza para conducir a los dominicanos en la lucha por el sostenimiento de la democracia y contra la corrupción de Estado.