La Crisis del 1994

Por Carlos Luis Baron jueves 16 de febrero, 2012

Las valoraciones al proceso político del conflicto electoral 1994 en Republica Dominicana, reducirlo a las crónicas novelescas de un fraude anunciado, o la disputa del poder entre dos líderes con visiones muy diferentes, en lo conceptual, en lo ideológico, en la forma de administrar el Estado y el estilo de conducción social, de Joaquín Balaguer y José Francisco Peña Gómez, es una aberración que adquiere connotaciones históricas, por la forma parcializada de los que hasta ahora producen sus análisis: en folletos, libros y artículos, alejadas del rigor científico de una investigación. Presentando sus razonamientos elaborados con la pasión que los esclaviza, sus vinculaciones con los eventos, sus identificaciones partidarias y sus cautiverio a las políticas de los organismos internacionales. Tratando de simular imparcialidad, en sus juicios y ponderaciones, dejan una estela de lagunas, obvian acontecimientos, entierran hechos, donde fueron animadores del conflicto.

La Década Perdida de los años 80’s, embrión de esta problemática, el Consenso de Washington, organización creada con el respaldo del Tesoro de los Estados Unidos y de las agencias económicas: Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es el proyecto político global, encargado de impulsar las políticas Neoliberales, con diez puntos programáticos, entre los que se destacan: promover la inversión privada, la venta de las empresas estatales el ajuste monetario, fiscal y otras medidas cuyos resultados fueron deprimentes, fomentaron la pobreza, la corrupción, la inseguridad ciudadana, la depredación de los recursos y el capitalismo salvaje, hasta la quiebra mundial del sistema. Los resultados negativos y las expectativas en la aplicación de las estrategias, produjo un nuevo enfoque de las recetas, promoviendo la creación de un comité para identificar políticas económicas y sociales más eficaces en América Latina: a) El Fondo Carnegie para la Paz Internacional y b) El “Diálogo Interamericano”, este último, con la presencia de líderes políticos, en reuniones anuales del cual Peña Gómez fue miembro fundador, así como vicepresidente mundial de la Internacional Socialista, organización que asumió las fórmulas neoliberales.

Esas políticas, llegaron muy retrasadas al país por la terquedad del gobernante de turno Balaguer, que simulaba estar de acuerdo con los pedimentos y actuaba con algún grado de independencia, en la aplicación de las estrategias diseñadas. Esto molestaba a los poderosos del mundo, ¿cómo era posible aceptar, que un títere de una república bananera, se burlara de los predicamentos?, a sabiendas de que tenían en el patio su mejor aliado y socio, comprometido con las causas del Diálogo Interamericano y esta fue la primera fuente de los acontecimientos de intento de desestabilización de la democracia del 1994. Como actúan los imperios históricamente, lo disfrazaron de Conflicto Electoral hasta expulsarlo del poder.

La segunda Causa, fue el disgusto de los organismos internacionales ONU, OEA y los EEUU con el gobierno dominicano, su comportamiento con los acontecimientos de inestabilidad política y posterior golpe de estado en el vecino Haití 1991; la negativa de Instalar Campos de refugiados en territorio dominicano, acusación que Balaguer hizo públicamente a cinco naciones: EEUU, INGLATERRA, FRANCIA, CANADA y a la VENEZUELA de Carlos Andrés Pérez. Así como el no respeto al bloqueo económico impulsado por el Departamento de Estado en el 1993 y el posterior desembarco de las tropas norteamericanas en el 1994 en Puerto Príncipe, temas de alta sensibilidad para el líder Peña Gómez y que sus colegas del Diálogo Interamericano erradamente, lo consideraban el más idóneo para lograr una apertura migratoria, para evitar la fuga masiva de balseros Haitianos con destino a Miami, que se producían con la frecuencia propia de una población que huye de la miseria y el hambre. Provocando la inestabilidad en el gobierno dominicano y con las tropas interventoras en Haití, se completaba el panorama de dos tiros sobre un mismo pájaro, que los unifique aunque sea en la desgracia y sobre un baño de sangre.

Otra de las casualidades en 1992, para darle transparencia al proceso electoral, se procedió a la unificación de los documentos de identidad y electoral, creando la cédula azul, la composición de una nueva Junta Central Electoral y la transformación del sistema de cómputos, este último renglón suministrado por una compañía propiedad de connotados e históricos empresario ligado a la política. A todo este panorama se agrega el anuncio de Peña Gómez durante la campaña electoral, de que ganaría las elecciones y que no había forma humana de perderla, porque “Tenía un Colchón”, en clara alusión al montaje de una estructura de distorsión del torneo electoral. ¡¡¡Crónica de un Fraude Anunciado!!!

Solamente la experiencia, prudencia, sabiduría, inteligencia emocional y madures de un hombre de estado, evitó la consumación de este plan macabro, que tuvo otras aristas que recordamos. Un grupo de militares estaba organizado y esperando la orden para entrar en operación durante la crisis del 94, a favor de la propuesta del PRD, como lo hiciera público unos años después el General José Miguel Soto Jiménez, quien ocupó el Ministerio de las FFAA, en el último gobierno perredeísta. Esta combinación de militares, con políticos, grupos económicos con el apoyo internacional de naciones poderosas, organismos financieros y estructuras de poder, es la combinación ideal para la consumación de un frustrado golpe que puso en peligro la estabilidad de los dominicanos y que hoy en un caso insólito los perdedores son los que retuercen la historia.