La decisión del Supremo

Por Carlos Luis Baron martes 26 de junio, 2012

Como todos saben, los jueces de la Corte Suprema de Justicia analizaban la ley SB1070 del Estado de Arizona, contra la Inmigración Ilegal. De las cuatro secciones de la Ley, los Jueces declararon que la Sección 2B es constitucional, y que las otras tres secciones de la Ley no lo son, puesto que se involucran en asuntos que competen sólo al Gobierno Federal y no a los Estados.

Ambos lados de la polémica, el Presidente y La Gobernadora, claman victoria. Yo, como inmigrante Legal y Ciudadano de este pais tengo un problema al analizar esta noche del lunes 25 de junio, estos asuntos. Por una parte veo a la Gobernadora de Arizona muy satisfecha pues se ha aprobado la parte de la Ley que permite a la policia preguntar a los inmigrantes por su status migratorio.

La Gobernadora de Arizona está en contra de la Inmigración Ilegal. El Presidente aparece también satisfecho porque no han sido aprobadas las tres Secciones que endurecen mas esta ley contra la Inmigración Ilegal.

Hoy mismo ha dispuesto que los funcionarios de Inmigración, hasta donde puedan, no cooperen con la celosa policia de Arizona en su trabajo contra los Ilegales. Se supone que el Presidente está tambien en contra de la Inmigracion Ilegal.

Pero… Yo me pregunto, cual de los dos funcionarios electos defiente mejor los intereses de los Estados Unidos.

¿ La Gobernadora o El Presidente?. En la respuesta a esta pregunta, uno suele estar atrapado o enredado en dos conceptos que no son antagónicos, como algunos propagandistas pretenden. Uno es el sentimiento de compasión, la solidaridad con el prójimo. Y el otro es el respeto a la Justicia y a Las Leyes del pais donde uno vive.

Se hace tanta hábil propaganda y se dicen tantas barbaridades que hasta se llega a llamar racistas a los que están en contra de la ilegalidad en estos asuntos. En periódicos y canales de TV, (yo veo las noticias en Univision canal 23) se habla de leyes antinmigrantes. Nunca se dice contra inmigrantes ILEGALES.

Un abrazo, Tiberio