La ejecución de “Tookie” revive como nunca el debate sobre la pena de muerte

Por martes 13 de diciembre, 2005

San Francisco (EEUU), 13 dic (EFE).- La ejecución del reo Stanley "Tookie" Williams, después de que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, le negara clemencia, ha reabierto el debate en EEUU sobre la pena de muerte y la posibilidad de la redención. Williams, de 51 años y raza negra, murió ejecutado por una inyección letal a primera hora de este martes, último día de su vida.

Su muerte llega después de que el cofundador de los Crips, una de las pandillas más violentas de Los Angeles en la década de los 70, fuera condenado a muerte por el asesinato de cuatro personas.

También llega después de que en las últimas dos décadas Williams se transformara desde la cárcel en uno de los mayores luchadores contra la violencia de las pandillas callejeras.

Los nueve libros para niños que escribió durante su larga estancia en prisión le valieron una nominación al Nobel de Literatura.

Y la semana pasada fue propuesto por sexta vez consecutiva para el Nobel de la Paz por su trabajo contra la violencia callejera.

Aún así, todos los recursos legales se vieron agotados sin ningún resultado a la hora de salvar la vida de Williams de una ejecución que muchos consideran una maniobra política.

"Esta noche presenciamos un asesinato a sangre fría, planeado, eficaz, calculado y antiséptico", declaró a las puertas de San Quintín la cantante Joan Baez.

Sus palabras, al igual que sus canciones, no detuvieron la ejecución pero sí se unieron al debate nacional sobre un castigo que apoya la mayoría de los estadounidenses.

"Tú matas y nosotros te matamos. Eso es lo que está haciendo Estados Unidos", añadió Helen Prejean, contraria a la pena de muerte y también presente a las puertas de San Quintin.

Williams murió tras rechazar todos los ritos que intentan humanizar las ejecuciones, incluida la última cena y la compañía de un consejero espiritual o las tristemente famosas últimas palabras.

La frase la pusieron los miembros del equipo legal de Williams que nada más concluir la ejecución gritaron al unísono: "el Estado de California ha asesinado a un hombre inocente".

Según los periodistas presentes durante la ejecución, el reo no opuso resistencia aunque pareció decirle a los encargados de ponerle la inyección letal que lo hicieran bien a tenor de los problemas que tenían para encontrar la vena en sus musculosos brazos.

Sin negar su pasado violento como pandillero de los Crips, Williams nunca aceptó su culpabilidad en los cuatro asesinatos que se le imputaban.

Tampoco pidió nunca perdón por estas muertes a pesar de que muchos consideran que eso podría haber jugado a su favor.

"Sin una disculpa y una expiación por estos asesinatos brutales y sin sentido no puede darse la redención", sentenció Schwarzenegger cuando rechazó las peticiones de clemencia para Williams.

"Ha encontrado su castigo", confesó a la televisión Lora Owens, madrastra de una de las víctimas de Williams y testigo de la ejecución.

La inyección letal detuvo el corazón de Williams pero no frenó a la multitud de seguidores que quieren ahora continuar la lucha contra lo que llaman "muertes patrocinadas por el Estado".

Becnel, editora de los libros infantiles de Williams, aseguró que su cruzada será probar la inocencia del ejecutado.

"Vamos a demostrar su inocencia y, cuando lo hagamos, le demostraremos al gobernador Arnold Schwarzenegger que es él el asesino a sangre fría", declaró tras la ejecución.

Williams fue sentenciado a muerte en 1981 por matar de un disparo al dependiente Albert Owens, dos años antes, y por el asesinato de los propietarios de un motel de Los Angeles y la hija de ambos durante un atraco, también en 1979.

El reo se convirtió en el duodécimo preso ejecutado en este estado desde 1992, cuando se reimplantó la pena capital después de 25 años.

La policía de Los Angeles declaró la alerta táctica ante la posibilidad de disturbios raciales tras la ejecución de Williams, pero un portavoz policial indicó hoy que no se produjo ningún incidente en la ciudad.