La historia electoral

Por Carlos Luis Baron viernes 1 de junio, 2012

Los pleitos en el PRD comenzaron allá por el 1939 cuando chocaron como trenes más de uno de su fundadores, y donde el recelo, los chismes y malquerencias del exilio de entonces estuvieron siempre presentes y amenazando la unidad y el trabajo político.

Decapitada la tirania es conocido lo sucedido durante la convención que eligió a Bosch candidato, y lo que pasó posteriormente cuando ya eran gobierno entre el partido, el presidente y algunos funcionarios.

La historia de Antonio Guzmán y Jorge Blanco; Majluta y Peña Gómez, son recientes, sin dejar las de Hatuey e Hipólito, y otras que no salieron a la luz, pero que igual son parte de una eterna confrontación que nada bueno ha traído al PRD.

Si Miguel no era necesario para ganar, y otros muchos igualmente no lo fueron; si Abinader era intocable y sumaba más que todo el político activo a lo interno y externo del PRD, nadie entiende ahora que la derrota sea por Miguel, por su disque apoyo al reformismo que Morales Troncoso caminó junto a los suyos cada rincón del país por lo pobre al parecer de ese apoyo.

Como forma irresponsable de no admitir que fue una candidatura que fueron desbaratando, minando y erosionando día a día, primero por engreidos, luego por ser todos genios, por la forma de ser del candidato; por la falta de recursos para las bases y para los dirigentes; por los chismes y las zancadillas, por el irrespeto y la grosería de algunos, por el reparto del poder y por lo pobre del discurso y el pésimo candidato vicepresidencial, entre otras cosas.

Fue una derrota desde dentro, y vamos a seguir diciendo y contando cosas que en verdad fueron, sino determinantes, si contribuyeron a que una parte del electorado renunciara a apoyar al PRD y su candidato.