La iglesia Católica y la Elecciones Dominicana

Por Carlos Luis Baron miércoles 8 de febrero, 2012

Desde la fundación de la República, los conceptos de patria y libertad siempre han estado presididos por el nombre de Dios. Desde entonces nuestro país se encuentra íntimamente vinculado con instituciones sagradas. Dios es el principio que preside la idea de patria que quería Juan Pablo Duarte. Su versión de la República era teocrática y esa imagen, convertida en símbolos nacionales, como la biblia en el escudo de la bandera y la inscripción “Dios, Patria y Libertad”, es lo que constituye la ideología del Estado actual. Dada la ideología cristiana que soporta la vida republicana, así como los acuerdos que mantiene el Estado con la Iglesia Católica, sumado a las prácticas religiosas del pueblo dominicano, en su mayoría cristianas, es explicable y aceptable el hecho que los líderes políticos recurran con frecuencia en busca de la mediación y el apoyo de sus máximos representantes.

Las experiencias más espinosas donde la jerarquía eclesiástica ha prestado su eficiente servicio, fueron las elecciones presidenciales de 1986, donde Jacobo Majluta, para entonces candidato presidencial del PRD, reclamaba el triunfo sobre el Partido Reformista. El ambiente de desconfianza que cubrió el panorama electoral, hizo que Balaguer sugiriera la denominada Comisión de Asesores Electorales con el propósito de despejar dudas sobre las elecciones.

La Comisión la presidió el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y la integraron Rafael Herrera, director del Listín Diario; Alejandro Gullón, Rafael Calventi, José Miguel Bonetti y Luis Taveras, por ser considerados personas notables y de alta solvencia moral y confiablidad ante la sociedad dominicana. Majluta también acogió la propuesta.

Para finales de 1989 se inició la campaña para las elecciones de 1990. El descrédito de los gobiernos del PRD, además de las continuas luchas internas lo llevaron a una nueva y mayor crisis política que provocó la salida de Jacobo Majluta de sus filas. El PLD salió beneficiado de la crisis del PRD, había logrado una gran popularidad y era previsible que el debate se diera entre ese partido y el PR.

Las elecciones se llevaron a cabo bajo denuncias de irregularidades como la compra de cédulas electorales por parte del partido de gobierno así como la asistencia de militares y policías a las urnas de votación.

Es así como 18 de mayo de 1990, el candidato del PLD, Juan Bosch, denunció que se había cometido un fraude electoral. En un comunicado publicado, la conferencia del Episcopado Dominicano, manifestó: “La Nación entera pide a los partidos políticos el respeto sagrado a lo establecido por la ley hasta la culminación del proceso electoral” y agregó, “El Saber ganar y el saber perder es lo que manifiesta la verdadera grandeza y autenticidad de cualquier persona que acepte participar en una contienda”.

Luego en 1994, cuando el Partido Reformista PR y el Partido Revolucionaria Dominicano PRD se acusaban mutuamente de cometer fraude y Dr. José Francisco Peña Gómez le informó a Monseñor Agripino Núñez Collado que si no había un pacto de civilidad se produciría una guerra civil porque el Gobierno tenía las fuerzas armadas, pero también “su gente estaba armada”.

Pasada una década en el 2004 el Dr. César Pina Toribio, del Partido de la Liberación Dominicana, llamaba a Monseñor Núñez Collado para informarle de los civiles armados, los ciudadanos detenidos y las urnas secuestradas.

Como todos saben, tres jefes de estado mayor estaban haciendo política claramente a favor de la reelección de Hipólito Mejía.

El más reciente episodio de conflicto donde una vez más ha tenido que intervenir la Iglesia fue el mantenido durante varios meses por el candidato presidencial del PRD exigiendo la renuncia de Franklin Frías, Encargado de Cómputos de la Junta Central Electoral, llegando este al extremo de llamarlo idiota.

Afortunadamente para todos, con las firmas entre el presidente Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado, se encontró una salida airosa que se entiende salvó al país de una nueva amenaza de catástrofe a la que siempre recurre el PRD cuando siente que pierde una contienda electoral.

En lo adelante ha de esperarse que el PPH / PRD acepten los resultados que surjan del trabajo de la nueva Gerencia de Informática Colegiada, donde se destaca por recomendación de la Iglesia la integración de José Agustín López, sobrino del cardenal, de lo contrario los veremos denunciando que se cometió un fraude colosal en su contra y llamando a la desobediencia civil.