La importancia de un Bibliógrafo

Por Carlos Luis Baron domingo 10 de junio, 2012

1. LA MEMORIA LITERARIA Y EL INDICE BIBLIOGRAFICO Si en verdad el índice bibliográfico de un país viene a ser, como opina Gustavo Jiménez Cohén, “su índice cultural, en el que se refleja su quehacer intelectual y espiritual”, entonces hay que reconocer la trascendencia de la investigación bibliográfica como herramienta fundamental para el rescate y preservación de la memoria literaria de cualquier sociedad.

Una memoria literaria consiste fundamentalmente en el registro y preservación de los datos e informaciones referentes a la producción literaria de un país; comprende los aspectos concernientes a la reproducción y localización en el pasado de los mismos, por lo que la investigación bibliográfica constituye, así, un factor relevante en la construcción de la memoria histórico-cultural de un pueblo.

En la medida en que podamos desarrollar, en forma sistemática y coherente, mecanismos de rescate y preservación de todo el material bibliográfico disperso de autores dominicanos, en esa misma medida iremos creando una memoria literaria que nos permitirá mantener vivo el recuerdo de datos e informaciones de suma importancia para una mejor comprensión de lo que ha sido nuestro devenir histórico-cultural.

2. DEL INVESTIGADOR BIBLIOGRAFICO

De lo anterior se deduce la importancia del trabajo que realiza el investigador bibliográfico o bibliógrafo para la creación de una memoria literaria. Este investigador es una especie de “arqueólogo de documentos”, ya que su labor, en gran medida, consiste en rastrear publicaciones desconocidas o ya olvidadas por efecto del tiempo o por la ausencia de una política cultural que esté orientada a salvaguardar el acervo bibliográfico nacional.

Anima al investigador bibliográfico o bibliógrafo el interés propio del difusor cultural, que, con honda intención didáctica, y liberado de egoísmo, sólo desea dar a conocer lo que ha hecho otro; cumple, de esta manera, con una valiosa función de transferidor de información. Imprescindible sería su papel en cualquier proyecto de diseminación de información fresca que sea contemplado –y que debería ser contemplado- dentro de un plan general de desarrollo cultural.

3. LA LABOR DEL BIBLIOGRAFO

El bibliógrafo tiene que hurgar –auxiliado de su instrumental metodológico- en bibliotecas y archivos; consultar libros “raros”, folletos, revistas, periódicos y otros tipos de materiales impresos para poder realizar, en un esfuerzo pocas veces estimado, su importante trabajo de organizador de fuentes que permitirán al estudioso o al crítico hacer una valoración más objetiva y justa de la producción intelectual de una época, de una generación o de un autor en particular.

El es el enlace entre el creador y el crítico: promueve y divulga la obra del autor facilitando, de este modo, la tarea del crítico, a quien sirve de apoyo en el aspecto informativo.

Ahora bien, esa acuciosa labor que lleva a cabo el investigador bibliográfico se facilita en la medida en que aumenta el número de bibliotecas y de centros de información; es por lo que todo bibliógrafo consciente de su rol debe sumarse a todo esfuerzo encaminado hacia la creación de nuevos bancos de información bibliográfica y centros de documentación y referencia, así como contribuir con su enriquecimiento, ya que son idóneos depósitos de cultura.

4. DEBER DEL BIBLIOGRAFO

El bibliógrafo debe estar consciente, también, de su doble rol de preservador cultural y de constructor de memoria y, con su esfuerzo indagador, contribuir con la actualización bibliográfica de esos depósitos de cultura que son las bibliotecas y los centros de documentación.