La mafia de los juegos

Por El Nuevo Diario domingo 1 de diciembre, 2013

El truco de los boletos en los supermercados y centros comerciales que se expenden en la época navideña, así como otras rifas, son poco confiables ya que en la mayoría de los casos nunca se conoce cuales fueron las personas que resultaron ganadoras.

Hay que tomar en cuenta que en muchos centros comerciales durante el mes de diciembre se ofertan rifas de vehículos de lujo, electrodomésticos y hasta viviendas, pero en el mes de enero no se ve ni por la prensa, ni por la televisión quienes fueron los ganadores.

Urge que el Gobierno tome un control de ésta situación para proteger a los consumidores de esta falsedad y de éste engaño.

Lo importante fuera educar en éste sentido al ciudadano ordinario, a la persona adicta al juego, pero que vive en la extrema pobreza, esperanzado en que su situación cambiará el día que tenga acceso a uno de los premios, para que conozca que es solamente con el trabajo productivo que se pueden lograr los objetivos.

La adicción extrema al juego, al alcohol , a las drogas no tienen mucha diferencia, ya que de allí solo se cosecha muchas enfermedades, miseria y pobreza. No hay nadie hecho rico jugando, a menos que lo pongan a ganar, y recuerde que el uso de la tecnología ahora se revierte en mayores posibilidades de controles de las jugadas para los más poderosos.

Algo que me ha extrañado es que de las 48 mil bancas legales existentes,no existe una que por amor a Dios haya puesto una botica para auxiliar con medicina a sus clientes en quiebra y que están al borde del suicidio o de la muerte.

Sería bueno que el Gobierno iniciara una campaña publicitaria en los diferentes medios dirigida a orientar a la ciudadanía para que se defiendan de los diferentes trucos existentes para ésta época del años, con miras a robarle los dineros provenientes de la regalía pascual.

Todavía existe en la mayoría de nuestros barrios la cultura de cobrar la regalía, tomarse unos traguitos y hacer su jugadita a su numero preferido, antes de llegar a donde la vieja.

Eisten diversas modalidades del juego: Fracatanes pelados, quinielas de la lotería, billetes, bancas de apuestas, jugadas de bingo, bancas deportivas, maquinitas asesinas en los colmados, la quiniela palé, loto y lotomás y Don Kino, de por lo menos tres compañías diferentes.

Ningunas de estas compañías,hasta donde sabemos disponen de planes sociales para compensar a los usuarios o a sus clientes con las medicinas, o regalándole una Caja para su entierro, cuando se ahorcan, o caen en la derrota victimas de la adicción.

Urge que el Gobierno del presidente Danilo Medina someta un proyecto de ley para que de esos recursos millonarios que mueve la industria del juego legalizada en la República Dominicana, se cree un fondo para devolverle en seguridad social a la ciudadanía una parte de las jugosas ganancias que obtiene ésta mafia.

alejándose así de sus verdaderos orígenes Los premios extraordinario de la Lotería Nacional, los boletos que ofertan las tiendas y supermercados y otros centros comerciales ofertando premios que van desde carros, electrodomésticos, viviendas amuebladas, las cuales en su mayoría constituyen una burla y un fraude a los consumidores, ya que nunca se conoce quienes son los ganadores de éstos premios, ni se publica en los medios de comunicación la lista de los agraciados.

La cultura del juego se ha identificado con el dominicano común y corriente o tradicional, el cual, aún bajo el conocimiento de que se le engaña, debido a sus precariedades económicas, insiste en probar su suerte con el juego de azar, el cual es legalizado en la República Dominicana a través de la Lotería Nacional y del Ministerio de Finanzas.

La realidad del juego es otra, en la medida en que avanza la tecnología para permitir al organismo rector la Lotería Nacional, tener el control absoluto de las jugadas a nivel nacional. Esta institución que jugaba anteriormente una función benéfica, a través de la cual se ayudaba a los ciegos, los inválidos, y personas de edad avanzadas, ahora es manejadas por un partido político para aliado al Gobierno, por lo cual las obras que allí se realizan no trascienden a los más pobres y necesitados.