La mala costumbre se hizo ley en los consulados dominicanos

Por Carlos Luis Baron miércoles 20 de junio, 2012

“Según esa ley del 1956, para solo mencionar textualmente uno de sus artículos, el no. 137: “ Serán preferentemente auxiliados los enfermos, ancianos, inválidos, mujeres y niños dominicanos. En el caso de que varios dominicanos requieran a la vez auxilios, el Cónsul deberá atenderlos equitativamente, según sus necesidades”. Aquí solo falto que se dijera a las mujeres solteras”

Este es el articulo no. 4 de una serie que prometí para tratar el tema de las elecciones recién pasadas en el exterior, y me tocaba en el hablar del deterioro institucional del ejercicio de la política; sin embargo hemos decidido abordar el tema servicio consular, en razón de que un lector nuestro me preguntó sobre cual ley – se refería a la que mencioné en el articulo anterior a este – es esa que crea un fundo para ayudar a los dominicanos que no tienen dinero para enviar a su país los restos mortales de sus familiares. Dijo el que esta era la primera vez que sabia de algo así.

Pues bien, escribimos hacen mas de 8 años, eso creo, un articulo titulado “El Botín de los Consulados“, en donde explicamos lo de esa Ley, la cual es la no. 4378, sobre la Secretarias de Estado, del 10 de febrero del 1956, G.O. 7947, y trata lo relativo al mecanismo de solución de los problemas de los dominicanos que se encuentran viviendo en el exterior, haciendo hincapiés en los mas necesitados, y establece que un 5% del total recaudado por los consulados dominicanos tienen que ser depositados en una cuenta especial llamada Caja de Auxilio y Repatriación de Dominicanos. Pero nosotros sabemos que esos fondos están siendo desviado y no depositado en la cuenta establecida por la ley, desde el gobierno de Juan Bosch.

Según esa ley del 1956, para solo mencionar textualmente uno de sus artículos, el no. 137: “ Serán preferentemente auxiliados los enfermos, ancianos, inválidos, mujeres y niños dominicanos. En el caso de que varios dominicanos requieran a la vez auxilios, el Cónsul deberá atenderlos equitativamente, según sus necesidades”. Aquí solo falto que se dijera a las mujeres solteras.

Otra ley, también de los consulados, fue la no. 3963 del 12 de noviembre del 1954, que regulaba las ventas y usos de los formularios para facturas consulares y/o comerciales, con sus modificaciones vía la Ley no. 61, del 2 de septiembre del 1966, G.O. 8786, que dejo sin efecto su aplicación. Esta ley disponía la retención de un 25% de las factura consular en beneficio de los cónsules; sin embargo, a pesar de haber sido derogada, se continuo su aplicación hasta recientemente, cuando por presión del tratado de libre comercio ( RD – CAFTA) fue dejada sin efecto.

En ese tiempo, cuando publique el articulo, nosotros propusimos una actualización y un reajuste salarial para los cónsules, afín de acomodar y legalizar sus funciones, pero nada se ha hecho y todavía existen irregularidades que motivan el que esas funciones sean deseadas por políticos improductivos y codiciosos de fortunas. Los cónsules todavía siguen cobrando comisiones que no están establecida por ley y el poder judicial le es “imposible” poner orden en ese tema, pero también el control fiscal del estado.

Esta mal costumbre ilegal y legalizada en la práctica ha permitido un relajamiento o cualquierizacion de ese servicio comercial y diplomático, que a decir verdad, aunque no es el tema en este caso, ha producido mucho daño a la institucionalidad partidaria, el cual trataremos en otro trabajo.

Dice un dicho que la costumbre hace ley – eso es así – y nos acostumbramos a beneficiar, vía los consulados, a dos otres en perjuicio de las mayorías aquí y allá, lo cual es una muy mala costumbre. Se que todo no se puede lograr de un día para otro, pero la propuesta es continuar con lo que esta bien, corregir lo malo y hacer lo que nunca se ha hecho. Yo apuesto al presidente Danilo.