La Marcha del PRD

Por martes 8 de abril, 2008

Tal y como lo habíamos pronosticado, se dio la gran marcha del Partido Revolucionario Dominicano y sus aliados en la vieja capital. Las calles de Santo Domingo reventaron, a la avenida Duarte y a las aledañas no le cabía una aguja en su interior. Mis expectativas fueron desbordadas, aquello fue inmenso, gigantesco y majestuosos. A un comentarista de televisión muy cercano al partido de gobierno se le escuchó decir en la noche: “después de lo que acabo de ver y palpar en la tarde de hoy, me dice que aquí habrá una segunda vuelta electoral”. Y es que no es para menos, porque aquello fue apoteósico.

Eso era lo que esperaba la oposición política, un mazazo de su principal partido. Aquello fue de película. La juventud entusiasmada y esperanzada en un mejor porvenir se hizo presente. Doña Altagracia Encarnación, una perredeista de larga data se confundió entre 12 y 15 jóvenes, primeros votantes, a los que llevó, para que observaran la monstruosidad de la manifestación.

Los reeleccionistas no se hicieron esperar, al otro día publicaron una encuesta dando al candidato oficialista ganador en primera vuelta y todo con el objetivo de disminuir los efectos y restarle brillo a la gran manifestación del PRD. En ese terreno es que el partido blanco debe echar el pleito con el peledeísmo: masas en la calle versus encuestas.

Mientras el pueblo caminaba junto a su partido reclamando rebaja de los precios de los productos de consumo masivo, empleos, justicia para los que tomaron el préstamo de 130 millones de dólares de la Sun Land y para que se detenga el uso indiscriminado de los recursos del estado en la compra de dirigentes de otras agrupaciones política, el candidato oficialista se encontraba en ciudades de los Estados Unidos bailando, gozando y “conquistando” gente para la reelección.

A la marcha del PRD asistimos los que no estamos comprometidos con la corrupción que implican las nominas paralelas de gente que no trabaja en el estado, los que no estamos subidos en el palo, los chiriperos, los que a diario vivimos ladrando para que en el barrios haya agua, luz y se nos recoja la basura con regularidad.

También fuimos los que compramos el pan, el chocolate, el azúcar, el café, el arroz, habichuelas, aceite, salsa, el gas propano y la pica pica más cara que antes. La marcha del PRD rompió todos los parámetros y superó todos los pronósticos. Todos fuimos a manos peladas, abrigando solo al deseo de salir algún día del atraso y la miseria a que nos ha sometido el gobierno del doctor Leonel Fernández