La nación debe protestar enérgicamente la expulsión de Cuba del torneo

Por lunes 26 de diciembre, 2005

¿Cómo es posible que el multicampeón cubano no asista a un torneo de carácter mundial? ¿A quién se le ocurre que un país que haya dominado el béisbol mundial por décadas no esté incluido entre los optantes al título?

¿Cuba fuera del Clásico Mundial por capricho de Estados Unidos? Entonces no es un mundial. Sería ilegítimo el evento. Imaginen la duda que quedaría en el ambiente si cualquiera de los otros participantes se lleva el campeonato sin haber enfrentado a Cuba. ¿Sería un verdadero campeón? Obviamente sería el vencedor de ese torneo y nada más, porque jamás se podría saber lo que hubiese ocurrido con Cuba como participante.

¿Para qué va Venezuela entonces? Si ganamos nunca sabremos si de verdad somos los mejores. Si llegamos al evento y lo dominamos de punta a punta de nada servirá. ¿Por qué? La respuesta es simple. Porque para ser un campeón del mundo se tiene que enfrentar al mejor.

Cuba ha sido el “dueño” de la disciplina por décadas y en el evento estadounidense tiene que participar. Es simple. Cuba es el campeón mundial y el resto de los países, incluyendo a los Estados Unidos, son los retadores.

En el fútbol existe un ranking al igual que en otras disciplinas. Este escalafón tiene un nombre “pegado” en la punta: Brasil.

¿Se imaginan ustedes el mundial Alemania 2006 sin Brasil? ¿Piensen en un evento ATP sin Roger Federer? ¿Tendría el mismo sabor el título obtenido por Fernando Alonso en la F1 si Michael Schumacher si hubiera retirado?

¿Exagero al decir que Cuba es el mejor exponente del continente y del mundo? No creo. Tres títulos Olímpicos me hacen pensar que no. 25 campeonatos mundiales ratifican lo que pienso. Sí, Cuba ha ganado en 25 ocasiones la copa mundial de béisbol amateur (Estados Unidos suma apenas 2). A estos triunfos tenemos que sumarles 9 Copas Intercontinentales, 10 trofeos Panamericanos y 13 Centroamericanos y del Caribe. ¿Suficientes argumentos? Pienso que sí.

Desde las primeras líneas que leí acerca de la realización de este evento pensé que simplemente sería una forma más de hacer dinero. Dinero, dinero y más dinero. Se buscan unos participantes, cuatro grandes anunciantes, una extensa lista de pequeños patrocinadores y listo…. we have the money (tenemos el dinero).

¿Un Mundial por invitación? Eso me dio risa. No hubo un clasificatorio. ¿Un Mundial sin el mejor exponente? ¡Qué desastre!

Venezuela no debe seguirle el juego a los Estados Unidos. Dejémoslo así. No asistamos. ¿Para qué vamos? Para lucir uniformes patrocinados por una empresa cervecera. ¿Queremos leer Just do it en las paredes del estadio? ¿Nos vamos a alegrar con el estúpido payaso de traje rojo y amarillo? ¿Es necesario todo este circo?

Estemos claro que ese evento no será un Mundial. ¿Por qué Estados Unidos se atribuye el hecho de que ellos son el mundo? ¿Por qué Estados Unidos se toma la atribución de expulsar a Cuba del evento? Esta pregunta si la puedo responder. Porque ellos son los dueños de la fiesta e invitan a quien les dé la gana.

En Venezuela gana un equipo su torneo anual y lo llamamos monarca nacional. En la casa de Tío Sam una novena obtiene el gallardete y lo denominados campeones del mundo. ¿Existe una lógica?

No vamos. No es necesario asistir. Será una terrible pérdida de dinero.

Integración, unidad y alianza son tres palabras que estamos sembrando en los predios sureños del continente americano. Sigamos ejerciendo nuestro derecho a mantenernos unidos.

Venezuela tiene que decirle NO al Clásico Mundial de Béisbol.

*Periodista/Docente Universidad Bolivariana de Venezuela