La nueva fiebre del oro

Por Carlos Luis Baron martes 15 de mayo, 2012

Con la crisis económica como telón de fondo han aparecido en muchas ciudades europeas una gran cantidad de tiendas que se dedican a comprar y a vender oro y plata.

Este negocio representa una manera comoda y rápida de obtener ingresos adicionales con joyas que no se utilizan o que nos resultan prescindibles. Se trata de un negocio que tiene al mismo tiempo un lado oscuro, ya que si bien permite a algunos ciudadanos ganar dinero fácil, también fomenta los robos y los atracos para conseguir el preciado metal.

En nuestra sociedad de consumo todo va muy deprisa. Si partimos de la premisa de que al comerciante que compra oro y plata solo le intereza ganar dinero, es muy posible que la transacción se haga por cauces no legales. Una vez en la tienda, es muy difícil saber si las joyas son robadas, ya que la mayoría de las personas no guardan las facturas mucho tiempo, y menos cuando se trata de regalos. En general, los propietarios de estos locales están obligados a obtener el nombre, la dirección, el carnet de identidad y el teléfono del vendedor. En la teoría todo bien, pero cuando hay dinero por medio la práctica no siempre se respeta. La policía no suele investigar demasiado a estos comercios a menos que exista una denuncia. Al ser los registros un tanto "sui géneris", debe ser el mismo perjudicado el que se convierta en investigador para intentar recuperar lo que le robaron.

Resulta una paradoja que dichas tiendas suelan tener fuertes medidas de seguridad, por el tipo de género que manejan, pero que al mismo tiempo estas precauciones sean malas para el negocio al auyentar a clientes potenciales. La presencia de cámaras de seguridad suele ser un arma de doble filo. Por un lado sirven para controlar a atracadores y ladrones, pero por el otro atentan contra nuestra intimidad. A muchas personas no les intereza que sus vecinos sepan que están pasando por problemas económicos y les gustaría vender o empeñar sus joyas con la máxima discresión posible.

Anillos de oro, cadenas, colgantes, collares, pendientes, pulseras, gemelos, insignias, broches, relojes, monedas y joyas de oro en general, se pueden vender a un buen precio en estas tiendas. Según la publicidad, pagan al contado y al instante. ¡Quien puede resistirse a ello en los tiempos que corren! Se compran incluso, coronas y puentes dentales lo que ha disparado los delitos relacionados con la exumación de cadáveres. A la hora de vender oro infórmense en varios establecimientos, ya que por lógica, intentarán pagarle lo menos posible.

El oro es un metal precioso que tiene un efecto hipnótico sobre los seres humanos. Las coronas de los reyes y emperadores, y los más importantes articulos, suelen tener una gran cantidad de este metal, ya que está considerado un símbolo de pureza, valor y realeza. Su presencia es un signo de pretigio, poder, fortuna y respeto. En la subcultura urbana es habitual encontrar individuos con grandes cadenas de oro o gafas doradas para expresar su fortuna. Gánsters, raperos o reguetoneros son asiduos portadores. Mientras más humilde es la familia o el individuo, la ostentación es más necesaria, como ocurre en la cultura gitana. En las competiciones deportivas, la medalla de oro es la máxima distinción al ganador.

El oro se encuentra en todas las culturas y civilizaciones. ¿Quién no reconoce una cúpula dorada del sudeste asiático, su presencia en iglesias, catedrales, mezquitas y sinagogas?. Objetos sagrados como el Santo Grial o el Becerro de oro serían inimaginables en otro metal. Como anécdota hay que decir que los primeros cables eléctricos se fabricaron de oro, pero fueron sustituidos por plata para evitar los robos.

Se creía que la inversión en oro era la mejor a largo plazo, aunque esto no es del todo cierto. El 2010 se cerró con un incremento del valor del oro desde hacía 10 años consecutivos. Solo en el 2010, el oro ganó un 29,59%, y no se detuvo ahí. En septiembre del 2011, el oro alcanzó un máximo histórico, 1923,20 dólares la onza, es decir, 1371,82 Euros. Este fuerte incremento se debe a que los inversores tienen la creencia de que el oro es un refugio seguro para su dinero ante la crisis económica global que hace perder confianza en el dólar estadounidense. El oro se beneficia de la coyuntura creada por la debilidad de las monedas, las tasas bajas de intereses, el incremento de la inflación y el miedo a la inestabilidad financiera internacional. Como muchos de ustedes saben, las monedas pueden ser devaluadas como han hecho China y Estados Unidos en múltiples ocasiones para beneficiar sus exportaciones. En todo caso, el oro es una buena inversión a medio y largo plazo, sobre todo si los bancos centrales continúan refugiándose en él. El oro es un valor neutral, pero también está relacionado con las fluctuaciones en los mercados.

Hace nueve años, una onza de oro costaba unos 230 dólares, y hoy está alrededor de los 1370 dólares. Esto quiere decir que el oro ha aumentado un 500% desde el 2001. Esta subida espectacular del oro se produjo a causa de los atentados del 2001, secundada por la posterior crisis económica mundial que ha desplazado a los principales especuladores del mundo empresarial y las finanzas al negocio del oro como inversión segura. El dólar, en cambio, se debilita ante el implacable avance de un mundo multipolar, en donde Estados Unidos no siempre hace el papel de "Gran Hermano". El oro no está ligado a un inversor que pueda quebrar, por lo que es el activo más seguro en estos momentos de incerteza. Es la inversion más rentable, aunque esto no dudará para siempre como ha ocurrido en el sector inmobiliario. El sunami de Japón, el conflicto Libio, la expropiación de Repsol YPF en Argentina, están relacionadas con los precios del oro y del petróleo. Como el oro no puede aumentar hasta el infinito, la clave está en vender antes de que estable la burbuja. Diversos economistas afirman que en el 2014 se producirá una fuerte caída del oro.

El contencioso que mantenían la empresa estadounidense Odyssey y el gobierno de España por un tesoro se entiende en el momento actual. El cargamento de "Nuestra Señora de las Mercedes" que se undió en 1804 con una carga de 594.000 monedas de oro y plata a bordo hoy tienen mucho valor para las arcas del Estado. Por cierto, el nombre oro (Au) procede del latin "aurun" que significa brillante amanecer. El oro es perjudicial para el cuerpo humano ya que sus compuestos pueden ser tóxicos. La extración de oro por lixiviación es muy contaminante, ya que se emplea cianuro o zinc. El oro puede encontrarse en la naturaleza frecuentemente en los rios. La búsqueda de "El Dorado" o los buscadores de Brasil (garimpeiros) y la fiebre del oro en California son épocas que quedan grabadas en nuestra memoria. El principal productor de oro en el mundo es China, seguida de Australia y Estados Unidos.

El oro es escaso y caro porque reune unas características difíciles de aunar en un solo metal. Es dúctil, maleable, pesado, amarillo como el sol y brillante. Es sensible a pocas sustancias. Sus enemigos principales son el cloro y el agua regia. Este es el motivo por el que se ha utilizado para acuñar monedas. Los antiguos alquimistas buscaron durante siglos la "piedra filosofal" sin conseguirlo, es decir, convertir otros metales más abuntantes en oro. El oro se forma en condiciones espciales de tempetarura y presión en el interior de la Tierra y aflora a la superficie a través de fallas en la corteza terrestre. A escala geológica, el oro que existe en el mundo es limitado, de ahí su valor económico. Se calcula que se han extraído más de 150.000 toneladas de oro, la mayoría se encuetra como reserva en los bancos centrales.

El oro no es bueno para todo el mundo. Existen personas que presentan un miedo irracional al oro. Dicha enfermedad se conoce como crisofobia. El hombre ha trabajado y adorado el oro desde el neolítico. En el mercado se suele encontrar oro a nivel comercial en cuatro formas principalmente. Oro de 24k, 18k, 14k y 10k, es decir, oro alto, medio y bajo. Cuando se vende algún objeto como oro de 24 kilates, suele ser un engaño, ya que el oro puro de 24k es demasiado blando para usarlo con normalidad, por lo que se alea con otros metales como la plata y el cobre para endurecerlo. Lo más normal es encontrar en el mercado oro de 18k y de 14k.

Nuestra especial relación con el oro se hace evidente en nuestro lenguaje. Frases como "El tiempo es oro" y "eres un sol" nos muestran su importancia en nuestra economía y en nuestra cultura.

Si a estas alturas está pensando comprar o vender oro y sacar partido a la crisis, tenga mucho cuidado. No es oro todo lo que reluce y le podrían dar gato por liebre.