La pesadilla EEUU

Por Carlos Luis Baron sábado 21 de julio, 2012

El sueño norteamericano se hace pedazos. La violencia descarnada se anida en sus calles. La sangre emanada de la voz imperial se mantiene en el mundo entero, como fuerza única y topoderosa.

Hay segmentos de esa sociedad norteamericana que tienen el síndrome de la violencia, la frustración generacional, la ira contenida, que estalla en hechos inaceptables en una sociedad moderna.

La nueva matanza llevada a cabo por un joven norteamericano, contra víctimas inocentes, debe mover a reflexión sobre el camino que toma la gran nación del norte.

No es nada nuevo. Esa violencia surgió a raíz de la devastadora guerra de Vietnam, y las heridas abiertas a su juventud, que luego han sido agrandadas con los nuevos conflictos donde perecen los jóvenes norteamericanos.

El mea-culpa debe ser para toda esa sociedad que es parte del sueño de la moderna humanidad. El deseo irredento de millones de personas es llegar a la tierra de la esperanza, donde en el papel, no deberían ocurrir hechos de esta naturaleza.

Una película de Batman y una matanza sin ejemplos, y entre la realidad y la ficción hay poco trecho. No se olvide que en Batman se plantea esa gran discordia social, desde una ciudad Gótica que es presa de la violencia, el robo, la corrupción.

Cuando una sociedad se extremece en sus ramas, debe ir a la raíz. Los grandes imperios han caído por los problemas internos, antes que por la fuerza de los enemigos externos.

El imperio Romano, tal vez el más poderoso que ha conocido la humanidad, se despedazo en su forma original, antes de dar paso al cristianismo, por sus podredumbres internas.

Cuando una sociedad tiene estallidos internos insoportables e injustificables, la revisión es de ley. Los norteamericanos vendían hasta hace una década el principio de la tranquilidad interna, mientras aplicaban el garrote en las naciones bananeras.

Hoy, muchos de los problemas que atacan a la juventud norteamericana, han sido traspasados a las de los países del tercer mundo, incluyendo la República Dominicana.

El mundo está a la orden de un solo clic, por lo tanto también nosotros nos debemos someter a una amplia evaluación interna, sobre nuestros dolores y problemas generacionales.

Con una crisis económica indetenible; con ausencia de firmes liderazgos sociales y políticos; con figuras públicas de por si corrompidas, los Estados Unidos, a pesar de toda su fortaleza imperial, luce que está al borde del precipicio.

Nuestra solidaridad con el pueblo norteamericano, con sus jóvenes, con sus víctimas, que hoy conocen en carne propia lo que es la frustración generacional, la violencia descarnada y la falta de fe.

Tenemos fe y esperanzas de que el pueblo norteamericano sabrá salir adelante de estos tropezones, y que se impondrán los principios que convirtieron a esa gran nación, en la tierra de la esperanza, como así lo sintetiza el eterno brazo levantado de la estatua de la Libertad.

Uno de los más prestigiosos escritores norteamericanos escribió ¿Por quién Doblan las Campanas?, una epopeya literaria sobre la guerra civil española. Ernest Hemenguay reseñó lo que se puede ver como una consigna de toda la humanidad….No preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti.