La politica criminal de los dominicanos

Por Carlos Luis Baron jueves 7 de junio, 2012

A propósito del robo en los puentes

Toda Política Criminal de cualquier Estado se circunscribe a dos temas: la Prevención y la Represión. La primera busca evitar que se cometan delitos y violencia común, en tanto que la segunda establece la forma de cómo perseguir al autor del delito y la aplicación del procedimiento penal vigente.

La Organización de las Naciones Unidas -ONU- ha diseñado el Documento Conceptual llamado Programa Ciudades Seguras, el cual viene hacer un enfoque democrático en materia de seguridad urbana a partir de la prevención y la represión del delito.

Para los dominicanos como buenos ingenioso al fin, no hemos inventados una tercera, la política criminal reactiva. Y digo esto en razón de lo que sucedió recientemente con el robo de los soportes metálicos de los puentes ubicados encima del río Ozama. Una vez se produjo el robo en estos puentes, inmediatamente se colocaron, tal vez de manera provisional, agentes policiales para evitar futuro robos. Es decir, colocamos candado para asegurar que no ocurra otro robo, pero lo pusimos después del primero.

La Política Criminal no se puede conducir de esta forma. No puede ser aplicada de manera reactiva. Una política criminal es parte de las políticas de Estado y para que así sea, debe estar diseñada en un marco ajeno a la competencia electoral y demás circunstancias coyunturales.

La Política Criminal dominicana siempre ha estado dominada por la inmediatez y ha reaccionado frente a la problemática vinculada al delito y la violencia de manera espasmódica. Lo que quiero significar, es que nuestra política criminal se fabrica posterior a un suceso que logro provocar la conmoción pública.

Cuando se reacciona con la puesta de policía después del robo en el barrio, el lugar o el sitio donde sucedió un hecho penal, lo que se anuncia con ello, es que no existe una Política Criminal adecuada y diseñada de acuerdo a los estándares teóricos y científicos. Nos cobijamos en la provisoriedad.

El delito modernamente se enfrenta con Política Criminal preventiva o represiva, no de forma reactiva e improvisada. Y la que más recomendable es la preventiva, porque es mas barata y produce efectos a largo plazo. La represiva tiene efectos a corto plazo y es más costosa. Con la reacción se calma y se apacigua a la gente pero no resuelve el problema delictual.