¿La Primavera?

Por Carlos Luis Baron miércoles 21 de noviembre, 2012

Los populistas de mermelada, consideran que las protestas de los niños y niñas de la clase media y alta y los izquierdistas sin partido, constituyen los cambios que exige la sociedad dominicana, por lo cual desde ya tienen el tupé de bautizarle como ¡La Primavera Dominicana!.

Eterno dolor de cabeza de los que no tienen originalidad política, y ven los acontecimientos sociales en base a espejismos, a movimientos fatuos, y sobre todo, sin comprender el poder determinante de las clases sociales. No se puede dar una primavera dominicana, porque ahora mismo nadie tiene la coordinación de masas para apurar cambios sociales. Lo más que se puede dar, son reivindicaciones mínimas para sectores o grupos determinados.

No se puede dar una primavera dominicana, salvo ligeros cambios en algunas leyes, porque los Estados Unidos no están interesados en variar la situación política y económica dominicana. Los cambos fuera de la Constitución, sean buenos o malos, ocurren en estos países por revolución, o por deseos norteamericanos Por demás, fuera del slogan, nunca existió una primavera arabe.

Fue y es el juego de las grandes potencias, para sacar a sus antiguos aliados del poder, porque ya no les eran confiables. En Egipto, en Tunez y en Libia, la primavera terminó en luchas sangrientas, con miles de muertos.

En Libia, a Cadafi no lo sacaron los chicos y chicas de las redes sociales, como quieren hacer creer despistados dominicanos, sino la intervención directa de la OTAN, los Estados Unidos y la ONU. El régimen de Cadafi fue hecho polvo luego de seis meses de bombardeos, sangrientos enfrentamientos y un ejército que había perdido la red de abastecimientos. Hoy la anarquía es la ley en Libia y ninguno de los que organizaron el movimiento se ha hecho dueño del poder. Ni siquiera los favoritos de las grandes potencias occidentales.

En Egipo, A Mubarak lo sacó el Ejército, las Fuerzas Armadas que lo apoyaron por varias décadas, pero que decidieron tomar el poder, antes que se desmoronara en las manos de manifestantes anarquizados.

Ninguno de los que llevó a cabo las protestas en Egipto tiene ahora las riendas del poder, que son compartidas por los musulmanes y los uniformados, que no llegaron allí por chatear y estar en las redes sociales.

En República Dominicana no hay nadie con liderazgo para mover una esquina, de los jovenes que participan en las protestas contra la corrupción, y de los sectores que los aupan. Por consiguiente, no tienen ni faldas ni pantalones para una Primavera Dominicana.