La radiografía del hambre

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de febrero, 2012

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en su informe anual sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010-2011, vaticina que para 2050, el crecimiento demográfico y el aumento de los ingresos exigirán un incremento del 50% de la producción mundial de alimentos para atender la demanda global. Según sus estimativos eso equivale a una producción anual de mil millones de toneladas de cereales y de 2.o00 millones de toneladas de productos pecuarios.

El estudio revela que las alzas en los precios de los alimentos, la debacle financiera y la recesión económica mundial hicieron que se incrementara más el hambre en el mundo. De acuerdo con las estadísticas de la FAO existen más de 1.023 millones de personas que sufren hambre en el mundo, de las cuales el 62 %, equivalente a 642 millones viven Asia, especialmente en China, India, Pakistán y Bangladesh, países que en su conjunto suman cerca de 600 millones de hambrientos, el 26 % en África, sobre todo en los países del Cuerno africano, el resto en América Latina, Oceanía y en algunos los países desarrollados.

Los problemas del hambre han dejado de ser un asunto exclusivo de los países subdesarrollados. En Estados Unidos se calcula que 45 millones de norteamericanos dependen de los cupones de comidas para sobrevivir en los Estados de Alabama, Virginia, Nueva Jersey y Carolina del Norte. Un informe del Departamento de Agricultura Norteamericano, dice que el uso de cupones de comida creció 34% en el 2009, el 12% en el 2010 y un 16 % en el 2011.Se estima que el 14 % de la población de Estados Unidos sufre inseguridad alimentaria. En Grecia, Italia y España miles de personas asisten diariamente a comedores populares, en donde se reparten alimentos gratis para paliar el hambre.

En el caso de África, las cifras de la FAO indican que más de 40 % de la población africana sufre de hambre y en las últimas décadas las importaciones de alimentos han crecido en un 60 %. En África, además de los efectos de las sequías, de las guerras y de los conflictos tribales en las producciones de alimentos, otras de las causas que generaron descensos en las producciones de alimentos, obedecen en parte a las de empresas agrícolas que impulsaron las dictaduras en determinados países.

Los desaciertos en las políticas agrícolas, las liberaciones comerciales y las reducciones de aranceles sobre los bienes importados que les exigieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a los países africanos en los programas de ajustes fiscales llevaron a la ruina a miles de los agricultores en África. Por eso países como Malawi, Zimbabue, Kenia y Ruanda, entre otros, que en la década del noventa eran autosuficientes en producciones de alimentos, actualmente importan más del 80% de la comida que consumen.

En América Latina y el Caribe, uno de los ejemplos más ilustrativos de los efectos nocivos de las políticas del FMI y el BM es el de Haití. Un país que por culpa de las exigencias de estos dos organismos multilaterales y del Gobierno de Bill Clinton, luego de la restitución en el poder del presidente Jean Bertrand Aristide, lo obligaron a rebajar del 50% al 3% las tasas aduaneras que protegían la producción de arroz.

Haití después de ser autosuficiente en la producción de arroz, el principal producto de su dieta alimenticia se convirtió en uno de los principales importadores de arroz de Estados Unidos. Luego de 18 años de la liberación de las tasas aduaneras del arroz, la alimentación de la mayoría de los haitianos depende casi que exclusivamente de la ayuda humanitaria internacional. Esta es una sucinta radiografía del hambre en el mundo.