La Rusia del Siglo XXI: “Fascinante, Extraordinaria e Imponente”

Por Carlos Luis Baron domingo 26 de febrero, 2012

El 8 de diciembre de 1991, el liderazgo supremo representado por Boris Yeltsin, Stanislav Shushkevich y Leoniv Krevchuk, en representación de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, ex repúblicas de la URSS de población eslava, se reunieron en el coto natural de Belovézhskaya Puscha para firmar un acuerdo que pusiera fin a la Unión Soviética y establecer la Comunidad de Estados Independientes (CEI), respectivamente, firmaron el documento que ponía fin a la existencia de la URSS. En su parte introductoria este histórico documento, reza como sigue: “La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas deja de existir como sujeto de Derecho Internacional y realidad geopolítica”.

Así llegaba a su fin, la unión de estados nacida en 1922, bajo la férula del PCUS, es decir, el Partido Comunista de la Union Sovietica, que había fundado sobre las ruinas imperiales de los Zares, la Unión de Republica Sovietica, después de la revolución bolchevique, que había puesto fin a la era de los Romanov. Fueron 70 años de poderío militar y político, en la que el mundo se hizo bipolar, Capitalismo y Comunismo, constituidos por los “Estados del Pacto de Varsovia, por una parte, y la OTAN”, como contraparte.

No es ocioso recordar, que la Unión Soviética, estaba integrada por 15 países, sobre un terreno de 22, 400,000 Km2. Ocupaba parte de Europa y Asia.

Hay que establecer que el régimen de Mijaíl Gorbachov, fue el principio del final, en 17 de marzo del 1991, se hizo un plebiscito y la mayoría de los ciudadanos, el 76 %, se había pronunciado a favor de la Unión Renovada.

EL 20 de agosto de ese mismo año, había sido anunciada la firma del nuevo tratado de la unión, en la que la URSS, pasaría a convertirse en un Estado Federado de Republicas Independientes y Soberanas. Esta decisión había sido fruto no solo de la decisión plebiscitaria sino, que el día anterior el 19 de agosto del 1991, un intento de golpe de estado al Primer Ministro Mijaíl Gorbachov, había estremecido los cimientos de la URSS, y el presidente Boris Yeltsin, a las 9 de la mañana de ese día, había calificado de reaccionario ese intento golpista.

El Comité Estatal de Emergencia, suspendió las actividades políticas de todos los partidos políticos, mientras que en Moscú, entraron las tropas, que encontraron la resistencia del pueblo, encabezada por su Presidente Boris Yeltsin, cuya fotografía histórica frente a un tanque de guerra, le valió el reconocimiento de su pueblo.

El Kremlin había empezado a desmoronarse en el mismo momento que el Muro de Berlín, (Berliner Mauer- en Alemán). Era derrumbado para dar paso a la reunificación de la República Democrática Alemana y la Republica Federal de Alemania, el 9 de noviembre del 1989, esta barrera divisoria había sido construida el 13 de agosto de 1961. La caída de este, es el inicio la era conocida como “Guerra Fría“, que concluyó con la disolución de la Unión de Republicas Soviética.

Hay que señalar que los Estados Unidos de Norteamérica, era para ese entonces gobernada por el Partido Republicano, el Presidente era Ronald Regan, un ex actor de Hollywood, quien se convirtió en uno de los más fascinantes líderes políticos de los EE.UU, por su carisma y la reciedumbre de su personalidad como estadista.

La Federación Rusa, fue la sucesora de todo lo que significo la URSS, en materia de política internacional, por lo que las posiciones a nivel de los organismos diplomáticos mundiales las hereda, como era lógico, pues Rusia constituía el equivalente al 60 % de las quince naciones de la Unión Soviética.

Uno de los acontecimientos que mantenía el mundo de la década de los 90 en vilo, era el hecho que las independizadas republicas de la unión, poseían un gran poderío nuclear, lo que constituía una amenaza importante a la paz mundial, porque además, se rumoraba que muchas de estas naciones que habían quedado en grandes desventajas económicas, por lo que en el marco de esa independencia quedaban muy maltrecha económicamente, podrían negociar con terceros países parte de sus herencias nuclear.

Pero no fue así, uno de los éxitos más extraordinarios y aporte a la paz universal que brindo el primer presidente de la Federación Rusa, Yeltsin, fue lograr que esas naciones entregaran voluntariamente sus armas nucleares.

El Presidente Boris Yeltsin, anuncio el inicio de la política de mercado y las reformas radicales, que constituían el tránsito hacia políticas de corte capitalista, siguiendo las huellas polacas del “big bang”, o terapia de choque., que significaba, la aplicación de un paquete de medidas económicas de corte neoliberal, fundamentada en el “Consenso de Washington” del FMI y el Banco Mundial, bajo la orientación del Departamento del Tesoro Norteamericano.

La troika económica que el nuevo estado tenía que establecer, como parte de las políticas de reformas, eran la privatización, liberalización de los mercados y corte de los subsidios a los productores rusos, acostumbrados al financiamiento del estado. Todo esto significaba un reto enorme, mantener la estabilidad macroeconómica. Esta enorme obra de gerencia financiera del estado naciente, fue responsabilidad del joven economista de 35 años, Yegor Gaidar.

La Rusia de hoy, es fascinante, extraordinaria, gigante, imponente en el escenario internacional, que en dos décadas de vida democrática, ha sido capaz de readecuarse a los signos de una era caracterizada por la velocidad implacable de los cambios mundiales.

Continuaremos…