La sensatez obliga  

Por Carlos Luis Baron martes 17 de julio, 2012

Ante la imposibilidad de conciliación entre las dos facciones que se disputan el control del PRD, pesa la incertidumbre y el desconsuelo de una gran cantidad de ciudadanos y ciudadanas, que decidieron otorgarle su voto a esa organización política en el pasado proceso electoral, donde resultó favorecido el candidato del Partido de la Liberación Dominicana, el Licenciado Danilo Medina. Nadie pone en dudas que el partido blanco, con su larga trayectoria a favor de la democracia dominicana, constituye uno de los activos más importantes para la partidocracia nacional, sobre todo, para servir de contrapeso al nuevo gobierno que se inicia el próximo 16 de agosto.

La pregunta obligada, sin embargo, a la luz de los acontecimientos post-electorales que mantienen al partido del “jacho prendío” sumido una vez más en una crisis interna que parece prolongarse más allá de lo previsto, más allá de lo razonable, si es que las pugnas internas a las que nos tiene acostumbrados esa organización puede catalogarse como tal, ¿están conscientes los dirigentes del PRD del papel que está llamado a representar ese partido?

A juzgar por las posiciones asumidas, las declaraciones, los cuestionamientos, desconocimientos e intentos de desacato a decisiones judiciales, evacuadas por el organismo avalado por nuestra Constitución para tales fines, nos atrevemos a asegurar que no se tiene conciencia a lo interno del partido que liderara el más grande líder de masas, José Francisco Peña Gómez, del rol de principalía que tiene ese partido en el accionar político partidario dominicano. 

Hipólito líder de la oposición?

Constituirse en líder de la oposición política no es algo que pueda obtenerse por designación, o porque alguien se autoproclame como tal. Esta es una condición que se gana con el ejercicio, y ese ejercicio debe estar orientado, o más bien, fundamentado en una oposición propositiva.

Si bien es cierto que, como señalan algunos entendidos, el nuevo gobierno que encabezará el Licenciado Danilo Medina el próximo 16 de agosto, se apresta a enfrentar grandes retos como son: el odioso e inaceptable problema del sector eléctrico, la seguridad ciudadana, seguridad social, educación, etcétera, etcétera, etcétera… no menos cierto es que una buena oposición política, aunque parezca paradójico, contribuye en gran medida a que el gobierno asuma con éxito la confrontación de tales desafíos, en beneficio de todos.   

Pero, a juzgar por los hechos, que en definitiva es lo que realmente importa, a los perredeistas le quedan varios períodos fuera del poder. Si el que se autoproclama líder de la oposición política, como hiciera el ex presidente Mejía, no es capaz de liderar a su propia organización, que lo postuló a la presidencia de la República, pues mucho menos podrá erigirse en líder de una oposición política que exige, antes que todo, una buena dosis de sensatez.

El ex candidato del PRD, y al parecer los demás líderes de esa organización política, no se han percatado que las bases de ese partido aún están a la espera de que se produzca un verdadero proceso de reestructuración en su cuadro de dirección, de tal suerte, que le permita convertirse en opción de poder.  Pero lo que es más importante, que se haga un análisis exhaustivo de las razones por las cuales ese partido perdió las pasadas elecciones presidenciales. Quizás éste es el elemento que realmente se quiere evitar. Señores, la sensatez obliga.    

El llamado a la cordura se hace obligatorio e incluye a todos los sectores enfrentados a lo interno del PRD, que aunque aparentemente son dos (los que representan a Miguel Vargas y los que respaldan a Hipólito Mejía), todos sabemos que el problema es mucho más grave.