La sentencia, los haitianos y la credibilidad dominicana

Por El Nuevo Diario jueves 5 de diciembre, 2013

Era muy fácil haber ido resolviendo esos problemas sociales de manera progresiva y no dejarlos acumular hasta llegar al punto de convertirse específicamente el caso haitiano, en uno de índole inhumano. Los problemas sociales dominicanos se han ido convirtiendo en piezas de juego político, donde las promesas de soluciones los transforman en votos electorales de masas, que mas tarde solo serán eso promesas, porque la solución de problemas sociales no generan ganancias económicas lo cual es aparentemente el único propósito de hacer políticas, en la Nación Dominicana.

A los nacionales haitianos los han utilizados a una inmensa mayoría de ellos, como carnadas políticas, pero hoy es otra la circunstancia y ya sus votos posiblemente no favorezcan al mismo sector que tuvieron favoreciendo en elecciones pasadas, además ciertamente existen otras razones sociales que han obligado a los infortunados haitianos a buscar refugio en el país mas cercano y demás fácil acceso donde por unos míseros pesos los encargados de resguardar las fronteras, también por necesidad le facilitan la entrada, haciendo de los espacios limítrofes una industria de tráfico humano.

Hoy sea cual sea la razón, la Nación Dominicana se ve en la necesidad de regularizar la emigración en general y acude a la Constitución Dominicana para hacerlo apegados a la legalidad, pero resulta que nunca antes dicha Constitución había sido utilizada de manera tan correcta e inclusive para otros casos ni siquiera se ha utilizado, además de que en varias ocasiones ha sido tildada de un simple pedazo de papel, razón por la cual se ha puesto en tela de juicio la credibilidad dominicana en materia de decisiones de Estado tanto nacional como internacional, pues se han visto casos en que delincuentes de la droga y del narcotráfico han sido favorecidos con la obtención no solo de cedulas, sino también de cualquier tipo de documento oficial.

La sentencia basada en el capitulo V artículo 18 de la Constitución Dominicana dice: Son dominicanos y dominicanas, los hijos e hijas de padres dominicanos. Quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta constitución. Las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos e hijas de extranjeros que se hallen en tránsito o residan ilegalmente en territorio nacional. Se considera persona en tránsito a todo extranjero o extranjera definido como tal en las leyes dominicanas.

Así de simple, los haitianos que están reclamando legalidad o nacionalidad, no son dominicanos, son víctimas del desorden administrativo y jurídico dominicano. Pero claro al momento de que el Estado dominicano decide regularizar la emigración, debe hacerlo bajo sus leyes, no bajo la imposición de ninguna otra nación.

La situación de los haitianos en Republica Dominicana ahora es una humana, donde el humanismo debe prevalecer, pero sin que se afecte la integridad constitucional, ahora que han decidido preservar su contenido, ojalá sea esta iniciativa una de nación y no simplemente de una decisión congresual abalada por el ejecutivo de turno interesado pasar a la historia como uno, que sí se interesó en algunos problemas sociales de nación, que aunque no producen comisiones en efectivo, si tienen un gran valor patriótico.

Recientemente EL Honorable Presidente de la Nación Dominicana Lic. Danilo Medina Sánchez firmó el decreto 327- 13 donde se establecen los términos y condiciones para la regularización de todos los extranjeros que se encuentren en estatus de ilegalidad, y esa decisión debe ser respetada nacional e internacionalmente, como también el Honorable Ejecutivo debe mantener su posición, ante cualquier presión extranjera, o entidad internacional en defensa de la humanidad, pues lo que ha determinado el Sr. Presidente también es un acto humano.