La voz de la Junta Central Electoral

Por Carlos Luis Baron lunes 7 de mayo, 2012

Próximo a celebrarse el torneo electoral el día 20 del mes en curso, podemos escuchar personas interesadas insinuando una posible violación a la Ley Electoral. Esas voces al parecer apuestan al caos post electoral cual las pretensiones de pescadores en aguas revueltas. Razón por la que la Junta Central Electoral (JCE) debe hacer uso de su facultad constitucional para precaver en tal sentido.

Esta vez los “temores” se centran en alguna posibilidad de desinformar sobre los resultados de los escrutinios por parte de algún medio de información a los que la Junta facilitara las informaciones recibidas una vez les lleguen de mano de los presidentes y secretarios de los colegios electorales debidamente acreditados, únicas personas designadas para tales atribuciones.

Dada la madurez del organismo rector de las elecciones en la República Dominicana, somos de la creencia de que no hay por qué temer siempre y cuando la JCE asuma el debido control. Porque las elecciones no son más que asambleas constitucionales debidamente organizadas para que concurra el electorado bajo las condiciones y garantías precisas del respeto al sufragio.

El proceso en su conjunto no ha debido estar ajeno a los principios administrativos. En él ha de haberse esmerado en la planeación, organización, ejecución y control. Ya por estos días ha de estarse enfatizando en el control, advirtiendo el rigor de las penalidades y la aplicación del todo el peso de la Ley para quienes osen cometer tales imprudencias que tiendan a desinformar sobre la materia.

De manera que no vemos mayor inconveniente en el proceso si se considera que las informaciones fluyan debidamente a través de un medio propio de la JCE; por ejemplo: LA VOZ DE LA JUNTA CENTRAL ELECTORAL, un medio radial y televisivo oficial que desautorice cualquier otro medio que pretenda dar informaciones anticipadas a las que deban ofrecer dichos medios oficiales de la JCE.

LA VOZ DE LA JUNTA CENTRAL ELECTORAL podría instalarse en la misma sede principal del organismo rector de las elecciones y debe admitir como observadores, a los fines de la transparencia, a delegados políticos de los partidos y otras personalidades nacionales y extranjeras citadas para tales fines hasta el boletín final y/o la proclamación oficialmente del candidato ganador.