La “zarina” Sharápova vuelve a Rusia once años después

Por lunes 3 de octubre, 2005

Moscú, (EFE).- La número uno del tenis mundial, María Sharápova, regresó a Rusia once años después para visitar su ciudad natal y refrendar ante sus compatriotas que el país donde nació, y no su país de adopción, Estados Unidos, es su patria.

"He vuelto a casa. Este es un momento muy emotivo para mí. Podéis creerme, ya que regreso como número uno del mundo", declaró una nerviosa Sharápova a la prensa nada más aterrizar en el aeropuerto internacional Sheremétievo de Moscú.

En 1994 Yuri Sharapov, con dos billetes de avión y 700 dólares en el bolsillo, emigró con su hija, María, de 7 años, rumbo a Estados Unidos en búsqueda de fortuna.

"Recuerdo muy bien cuando cogimos el avión rumbo a lo desconocido. No sabíamos si nos saldría bien", rememora la tenista rusa.

Sharápova reconoció estar "ansiosa" por debutar ante la afición rusa dentro de una semana en la Copa del Kremlin, donde la nacionalizada estadounidense, Anna Kournikova, fue abucheada hace sólo unos pocos años.

La tenista ha querido dejar claro, desde que saltó a la fama con su victoria en Wimbledom en 2004, que ella no es "una segunda Kournikova" y no piensa abandonar la nacionalidad rusa, a pesar de residir permanentemente en Florida.

Aunque la prensa rusa se ha hecho eco de sus grandes éxitos, los aficionados al tenis admiran más a jugadoras más "cercanas" como Myskina y Deméntieva.

Por esta razón, a pesar de las declaraciones poco amistosas de Myskina sobre el comportamiento del padre de Sharápova, ésta prometió recientemente al capitán ruso, Shamil Tarpishev, que defendería los colores de Rusia en la edición 2006.

A pesar de que la lesión en el hombro aún "le molesta" y en un intento de ganarse el corazón de la afición y de sus compatriotas, Sharápova intentará "ganar el torneo" en su primera participación.

"Duele, pero menos. Estoy un poco mejor, por eso he venido a curarme en Moscú con una semana de antelación. Quiero ganar en Moscú", señaló.

La jugadora no aclaró si la lesión que le ha impedido rendir al cien por cien desde Wimbledom está relacionada con su crecimiento desmesurado, 1,85 metros actualmente, lo que le trae de cabeza.

El tiempo libre que le dejen los entrenamientos y otras actividades promocionales, Sharápova lo dedicará a conocer Moscú, en la que sólo estuvo unas horas hace once años.

"No conozco nada. Hace once años, fuimos de un aeropuerto a otro en taxi. Tengo muchas ganas de pasear por la ciudad y ver como ha cambiado Rusia. Espero que me lleven a ver los sitios más famosos", dijo.

Además, Sharápova tendrá la oportunidad de cumplir uno de sus sueños, visitar la ciudad siberiana de Niagán -situada al otro lado de la cordillera de los Urales a 1.800 kilómetros de Moscú-, donde nació el 19 de abril de 1987.

La tenista nació en el seno de una familia originaria de Gomel (Bielorrusia), de donde huyeron tras la catástrofe en la central nuclear ucraniana de Chernobil (1986).

Cuando acababa de cumplir los tres años de edad, su familia se trasladó al balneario de Sochi, a orillas del Mar Negro, donde a los cuatro años cogió su primera raqueta regalada por el padre del tenis ruso Yevgueni Kafélnikov.

Durante unas pruebas en Moscú, la tenista estadounidense de origen checo Martina Navratilova aconsejó al padre de Sharápova, Yuri, que se enrolaran en una academia de tenis en Florida.

El famoso Nick Bolletieri, descubridor de talentos como Agassi o Courier, no tardó en apreciar el talento natural de María, mientras su padre pagaba el alquiler y las cuentas trabajando en la construcción.

La madre de la tenista vio denegada en varias ocasiones el visado de entrada y no se reunió con ellos hasta dos años más tarde.

Con 9 años, Sharápova ya había conseguido sus primeros contratos publicitarios con Prince, marca de raquetas de tenis, y Nike, y a los 15 ya fue finalista junior de los abiertos de Australia y Wimbledom, en los que se batió con jugadoras dos y tres años mayores.

Mientras Kournikova nunca llegó a ganar ningún torneo profesional, Sharápova acumula ya diez en sólo tres temporadas.

Ahora, la "princesa", como la llama su padre, intenta compaginar su carrera deportiva como su recién adquirida fama, incrementada con su noviazgo con el cantante estadounidense, Adam Levine, del grupo Maroon 5.

En un ejemplo de lo que parece será su vida en el futuro, a finales de diciembre, Sharápova participará en varios pases de modelos y partidos de exhibición en Japón.EFE