Las aristas de un plan abyecto

Por Carlos Luis Baron viernes 30 de marzo, 2012

Preocupa observar que a partir del momento en que el candidato de la oposición comienza su caída en las preferencias del público, quién en definitiva será el protagonista en decidir la suerte del país el próximo 20 de mayo, cambia la dirección de sus ataques e incluye en sus objetivos la Junta Central Electoral.

Hipólito Mejía aprovechó la renuncia de uno de los técnicos del departamento informático de la institución electoral, para tratar de desatar una crisis preelectoral y desvirtuar el rumbo de la campaña que se lleva a cabo en todo el territorio nacional; ese fue el primer “raund” de un plan abyecto, develado a tiempo por los sectores más sanos de la sociedad, incluyendo los sectores mediadores de la Iglesia Católica.

Era de suponer que descubiertas y fracasadas las intenciones de este sector del proyecto de Mejía, se depusieran estos macabros objetivos y se dejara a la JCE trabajar con tranquilidad y equilibrio en la organización del próximo certamen; pero no, en apariencia Hipólito y su PPH no encuentran una justificación más acertada en donde anclar su derrota que no sea en el árbitro electoral.

Decía Don Juan Bosch (con palabras sabias y tan sencillas para que lo entendieran hasta los niños) que en política, una cosa es lo que se puede ver y otra mucho más importante es lo que no se puede ver; ahora en la lucha del PRD-PPH y su candidato se pueden ver los episodios del centro informático, el pronunciamiento de “la guinea tuerta” de Hipólito sobre su confiabilidad a la JCE, los pronunciamientos del Dr. Esquea Guerrero denunciando un monstruoso fraude electoral, el envío de 19 ex oficiales militares para vigilar el padrón de electores, y por último la denuncia irresponsable y degradante del agrónomo Eligio Jáquez sobre una supuesta reunión a escondidas del Presidente de la Junta con un alto dirigente del PLD.

¿Qué no se puede ver en estos manejos del PPH y su candidato?, la oculta intención de provocar una crisis política post-electoral que dé al traste con el orden constitucional establecido; ese es el invisible propósito de este sector político, que a menos de dos meses de las elecciones generales, se siente irremisiblemente derrotado.

Ahora bien, ¿están el PPH e Hipólito en capacidad de producir una crisis política en Republica Dominicana?, definitivamente no; no, porque mucho tiempo atrás perdieron la confianza de las fuerzas vivas de la Nación; no, porque la mayoría del millón doscientas mil personas llevadas a la extrema pobreza en el período 2000-2004, están vivas y saben quién las llevó al purgatorio; no, porque hay fuerzas políticas en el país dentro y fuera del PRD que jamás se lo permitirán.

Y volviendo a las sabias reflexiones de Don Juan, en política, una cosa es lo que se quiere y otra es lo que se puede.