Las constantes quejas de los clientes con las aseguradoras de Vehículos

Por Carlos Luis Baron lunes 12 de agosto, 2013

Atendiendo a nuestra condición de, conocedor del negocio del seguro en sentido general (1ro por ser hijo de un hombre que ha dedicado los últimos 36 años de su vida a la actividad en cuestión (Manolo Melo) y fungiendo nosotros como asistente de él en varias ocasiones, y 2do por haber sido Gerente de Negocios en una empresa de este tipo de actividad comercial) nos toca hablar nuevamente sobre este tema, pero esta vez tocaremos la rama del seguro de automóvil, el cual es OBLIGATORIO POR LEY para todo aquel que tenga un vehículo de motor transitando por las calles de nuestro país.

Para entrar en materia y además para que usted tenga cierto dominio o conocimiento del tema, es necesario hacer una breve reseña de la historia de este quehacer comercial en nuestro país; tomando información de la propia página de la Súper Intendencia de Seguros. Citamos: A partir del 1930 se promulga la Ley No. 68 del Seguros Privados en República Dominicana y con la puesta en vigencia de esta Ley empieza a despertar la conciencia nacional en materia de seguros. Dicha Ley reglamenta el establecimiento de las compañías en nuestro territorio, algunas normas sobre incendio y se crea el cargo de Superintendente del Departamento de Seguros, dependiente para entonces de la Secretaría de Estado de Finanzas, hoy de Hacienda.

El 20 de marzo de 1931 se promulga la Ley No. 96 que sustituye la Ley 68 y la que amplía disposiciones que garantizan el interés de las aseguradoras y al amparo de esa misma Ley se autoriza a operar el seguro a un grupo de 12 compañías radicadas en el país desde 1910 a 1931.

En 1932 se funda la primera compañía de seguros de carácter estatal, denominada San Rafael C x A. La época de 1960-1970 es la que marca el verdadero desarrollo de la industria, donde se registraron y autorizaron unas treinta (30) compañías de seguros, todas ellas de diferentes líneas, tales como Riesgos Generales (Vehículos, viviendas, marítimo, Incendio, robo, terremoto, etc.), vida y Salud.

Para el 9/1/1969 a causa del desarrollo experimentado en el mercado asegurador, se crea la Superintendencia de Seguros mediante la Ley No.400, la cual tendrá a su cargo la aplicación y administración del régimen legal de las compañías de seguros de la República Dominicana.

En el 2002 se promulga la ley la 146-02, sobre seguros y Fianzas en la R. D. que fusiona la Ley 126 Seguros Privados, la Ley 4117 de Seguro obligatorio de Vehículos y sus modificaciones y la Ley No. 116 sobre Impuestos establecidos a las Fianzas de las Compañías de Seguros. Con esta Ley se buscó transparentar el negocio del seguro, teniendo un instrumento legal que permitiera controlar y supervisar el mercado del seguro acorde con el nivel de desarrollo que impera en el país.

No obstante a todas estas leyes promulgadas desde la creación de la Súper Intendencia de Seguros, las empresas aseguradoras aplican a su antojo y conveniencia dichas leyes, abusando y maltratando a sus clientes, incumpliendo con los acuerdos suscritos en los contratos de afiliación o pólizas de seguros, creando términos de seguros tales como SEMI FULL o SUPERFULL (donde ofertan al cliente un servicio sin pago de diferencias o deducibles) dependiendo del monto extra que le cobren al asegurado al momento de cerrar el trato, OBLIGATORIO por ley del seguro de vehículos. La creación de hasta 5 tipos diferentes de oferta de seguros para vehículos de los nombrados FULL (cobertura completa).

Es raro ver alguna acción de la Súper Intendencia de Seguros contra las malas prácticas de las aseguradoras o por lo menos no se comentan ni nos damos cuenta de su efectividad ante los casos de reclamos por parte de los usuarios, teniendo muy bien descritas sus funciones, entre las que podemos citar algunas que tienen que ver con la relación aseguradora-asegurado: 1) Aplicar las sanciones para los casos no previstos por incumplimiento a las disposiciones vigentes que deberán aplicarse a estas personas físicas y morales, siempre que sean de la competencia de este organismo. 2) Tomar las providencias de lugar a fin de impedir las prácticas, actuaciones, usos o costumbres desleales, perjudiciales e ilegales por cualquier persona física o moral que intervenga en operaciones de seguros y reaseguros. 3) Actuar, representada por el superintendente, como amigable componedor para resolver las dificultades que se susciten entre los aseguradores, reaseguradores, asegurados, beneficiarios e intermediarios, cuando una de las partes lo solicite; entre otras.

A pesar de todo esto, a diario escuchamos quejas de nuestros amigos, familiares, o de cualquiera que tenga un vehículo y haya tenido algún tipo de percance con el mismo, sobre como las compañías aseguradoras les resuelven muy diferente a lo que le ofertaron cuando los contrataron; o salen las cláusulas que no se mencionaron al principio de dicha contratación, o les dicen que sí existía un deducible por alguna razón que nunca fue descrita al momento de la afiliación. A petición de mi amigo el Dr. Jose Luis Acosta, mencionaremos su caso particular con la aseguradora MAPFRE-BHD con la cual tiene contrato de seguro full libre de deducibles, desde hace más de un año, habiendo pagado la póliza en el 1er año por 65,000.00 pesos y pagando una renovación en este año 2013 por 55,000.00. Hace unos días el Dr. Acosta tuvo un accidente con su vehículo y al momento de la reparación de este, no le cubría una pieza externa, el estribo, aun cuando el costo de la reparación fue menor a 18,000.00 y el cliente ha pagado 120,000 en menos de un año y medio. Ooooh que bien, seguro sin deducible, y cubre aditamentos externos, y desde que se presenta la primera reclamación sale el pero…

Es cierto que muchas veces los clientes quieren pasarse de listos y engañar al sistema, pero la realidad es que aquí se aplica una de las leyes de Murphy La casa pierde y se ríe; el negocio del seguro es un asunto muy muy lucrativo para los accionistas y directivos de la aseguradora, al punto de pagar buenas comisiones para sus intermediarios. Es un asunto de probabilidad de siniestro, la cual es muy baja a pesar del desorden vial que tenemos en nuestro país y de que somos el país de américa con el índice de siniestralidad mortal en accidentes de tránsito más alto. Si no fuese tan lucrativo, no proliferaran tantas empresas de este tipo y si las pólizas han subido es producto del tigueraje nuestro más que por el porcentaje de accidentes. Según datos del Superintendente de Seguros, el crecimiento de ventas de las aseguradoras del país es de un 8% sostenido, unos 1,600 millones anualmente. Este si es un negocio súper rentable.

Cuando quieren que pagues la renovación anual, solo la emiten y te informan a través de tu agente asegurador cuanto tienes que pagar y en qué forma. Te renuevan la póliza sin hacer una inspección y cerciorarse que el vehículo está en las condiciones que estaba hace un año, para luego decir que esto si te cubre o esto no.

Solo creemos que los organismos que regulan todas las actividades comerciales en nuestro país, deberían de ejercer bien sus funciones y no solo dedicarse a salir en los medios de comunicación a figurear y demostrarle a los demás que ellos son los que saben, cuando la realidad de sus acciones son otras muy distintas e insignificantes; que solo son figuras de papel que no aplican las leyes como debe ser, porque es más lucrativo defender a las empresas que deberían regir sus dependencias, que defender al ciudadano que confía en que las leyes serán aplicadas a todos por igual y que los organismos estatales corresponderían en favor del abusado y no del abusador.

Con nuestro comentario, queremos hacer un llamado a la ciudadanía para que al momento de contratar o renovar su servicio de seguro (cualquiera que sea) pregunte sobre las cláusulas que no se mencionan y que al final nos perjudican cuando la ocasión lo amerita y no se dejen engañar con las ofertas de cubrirlo todo para luego salirnos con otro cuento de que ese todo es parcial o circunstancial. Todas las personas Tenemos derechos, pero está más que demostrado que en nuestro país si no lo demandamos y ejercemos no conseguiremos lo que nos corresponde. Algún día las cosas se harán bien, pero mientras ese día llega demandemos nuestras atribuciones.

Hasta la próxima, amigos.