Las elecciones cerrarán la transición iraquí dos años después de la captura de Sadam

Por martes 13 de diciembre, 2005

Bagdad, 13 dic (EFE).- El segundo aniversario de la captura del depuesto presidente iraquí Sadam Husein coincide este año con la celebración dos días después de unas elecciones parlamentarias que pondrán fin al proceso de transición diseñado por EEUU. Hace justo dos años, el ejército estadounidense en Irak anunció, a bombo y platillo, la captura del dictador "sin necesidad de disparar un sólo tiro y escondido en un agujero en una granja cercana a su ciudad natal de Tikrit".

Tras su detención, junto a la de varios otros responsables del anterior gobierno iraquí, varios dirigentes de la coalición internacional dirigida por EEUU señalaron que su captura contribuiría al fin de la violencia y a la estabilización de Irak.

Veinticuatro meses después, el depuesto dictador se ha tenido que sentar frente a un tribunal ante el que responde de la primera de las varias acusaciones que penden sobre él por crímenes contra la humanidad.

Pero durante las sesiones del juicio, Sadam, lejos de mostrarse apesadumbrado o deprimido, ha enseñado su cara más desafiante y ha tratado, en todo momento, de marcar la pauta en un proceso judicial que él no reconoce.

Sadam Husein, que insiste en ser tratado como el presidente de Irak, tampoco acepta el proceso político abierto por Estados Unidos para la formación de un gobierno y que debería concluir con las elecciones parlamentarias del próximo jueves.

Según el calendario establecido por el entonces administrador estadounidense de Irak, Paul Bremer, la transición política iraquí tras el derrocamiento de Sadam tendría que concluir tras los comicios del jueves, donde por primera vez se elegirá una asamblea no provisional que se regirá por la Constitución aprobada en octubre.

Pero la violencia insurgente y terrorista, de la que los estadounidenses también acusaron a Sadam Husein, sigue sacudiendo el país a diario, sin que se vislumbre una solución a corto plazo.

Hoy mismo, cuando los iraquíes en el extranjero comenzaron a votar, dos reputados dirigentes políticos árabes suníes fueron asesinados a tiros por desconocidos en dos ataques al norte y al oeste de la capital iraquí, informaron fuentes de seguridad locales.

Según indicaron, Muzher al Duleimi, líder del Partido del Irak Libre, fue abatido en la localidad de Jalediya, próxima a Ramadi, la capital de la convulsa provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad.

Las fuentes agregaron que otro político árabe suní fue asesinado en Mosul, a 450 kilómetros al norte de la capital iraquí, que no facilitaron su identidad aunque afirmaron que la víctima pertenecía al Frente Nacional de Irak, coalición de varios partidos suníes.

Además, diversas organizaciones terroristas han aprovechado el vacío de poder que siguió al derrocamiento del régimen de Sadam para entrar en Irak y convertir el oeste del país en el principal escenario de la lucha contra el terror.

Así, la organización terrorista internacional Al Qaeda, dirigida por el saudí Osama Bin Laden, se ha hecho fuerte en Irak, donde, a las órdenes del jordano Abu Musab Al Zarqaui, han cometido algunos de los atentados más sangrientos de la posguerra.

El arresto de Sadam tampoco logró reducir el número de ataques contra los soldados estadounidenses estacionados en Irak, que siguen siendo el blanco de atentados en diferentes lugares del país.

También hoy los uniformados del ejército de EEUU han sufrido bajas en Irak, donde cuatros soldados murieron por la explosión de un artefacto al paso de su patrulla por el noroeste de la capital.

Con estas dos nuevas víctimas mortales, asciende a cerca de 2.150 el número de uniformados estadounidenses muertos en Irak desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y posterior ocupación del país.