Las mentiras a medias, son mentiras enteras

Por Carlos Luis Baron miércoles 4 de julio, 2012

El Consejo Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, adoptó la decisión de indexar los aportes que por concepto de servicios académicos deberán realizar los alumnos como contribución directa al financiamiento de sus estudios.

La medida ha sido más aplaudida que criticada, pues cada vez se tiene más conciencia sobre el valor que tiene recibir una educación adecuada, tanto para la sociedad en colectivo como para los individuos.

A partir del próximo semestre el crédito educativo tendrá que ser respaldado por veinte pesos ( RD$20.00) semestrales. El incremento es de catorce pesos (RD$14.00) ¿Es mucho? ¿Es injusto? ¿Es abusivo? ¿Eso privatiza la UASD? ¿La medida niega la educación a nuestros jóvenes?

En primer lugar tenemos que establecer que la medida no aplica para ninguno de los 180,000 estudiantes actuales, que continuaran aportando los mismos seis pesos ( RD$6.00) el crédito por semestre, es decir, ciento veinticuatro (RD$124.00) pesos semestrales por la carga máxima de veinticuatro créditos hasta el final de sus carreras.

La medida solo aplica para los estudiantes que ingresarán a partir del semestre que inicia en el mes de agosto próximo, cuyo aporte será de cuatrocientos pesos (RD$400.00) semestrales, equivalente a un aporte de ochenta pesos (RD$80.00) mensuales, lo que es igual a dos pesos con setenta centavos (RD2.70) diarios.

Pero a los que digan que no pueden conseguirlos, como quiera se les inscribirá, basta solo con que se presenten a la Dirección de Bienestar Estudiantil ubicada en el Edificio de la Federación de Estudiantes Dominicanos a llenar un formulario. Es decir, la medida no le impedirá estudiar a ningún joven que así lo quiera.

Ochenta pesos (RD$80.00) mensuales como aporte para cursar una carrera universitaria equivalen a novecientos sesenta pesos (960.00) anuales, menos de lo que el 67% de nuestros estudiantes paga por servicios de telefonía en un mes. Eso no es mucho, es nada.

El aporte de seis pesos (6.00) pesos por un crédito educativo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, data de 1967 y se fijó como contribución para los alumnos cuyos padres ganaban hasta quinientos pesos mensuales. ¿Quién gana eso al día de hoy en nuestro país? La medida no es injusta, ni abusiva, aunque puede que no resulte agradable, porque gratis siempre será mejor.

Algunos asumen que el incremento en el aporte de los alumnos equivale a privatizar la Universidad, lo cual no es cierto. Existe una gran diferencia entre lo privado, lo público y lo barato.

Se ha construido el falso paradigma de que lo privado es ordenado, eficiente y caro. Que lo publico tiene que ser arrabal izado, deficiente y barato. No es así. Lo privado y lo público se diferencian conceptualmente al momento de determinar quien es el beneficiario de los resultados económicos que se obtienen en cualquier actividad. Una institución es privada cuando su fin es de lucro. Lo publico no busca el lucro.

Las autoridades de la UASD y con mucha entereza su rector Mateo Aquino Febrillet, han buscado por todos los medios la ayuda financiera que les permita superar una serie de carencias que por décadas han persistido en la UASD y huelga mencionar porque son de todos conocidas, sin encontrar la ayuda suficiente para encararlas. ¿Qué hacer entonces? ¿Dejar que la institución continué deteriorando la calidad de sus servicios en perjuicio de sus alumnos y de su propia imagen? Eso seria irresponsable.

Que nadie me venga con que ochenta pesos (RD$80.00) mensuales son la gran cosa frente a la posibilidad de alcanzar un titulo universitario. Que nadie diga que los estudiantes pagan en la UASD, porque ese no es el costo, ni el valor de una carrera universitaria en ninguna parte del planeta.

Los alumnos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, están siendo subsidiados en un 99.9%, por el Estado dominicano que les aporta treinta mil trescientos dos pesos (RD$30,302.00) anuales a cada uno; pero en mayor medida por el profesorado de la propia UASD, que labora con un promedio de sesenta alumnos por clase cuando debiera hacerlo con treinta.

En cualquier debate, tesis, teoría o simple exposición, tanto las mentiras como las verdades a medias constituyen mentiras enteras.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.