Las pretensiones de Hipólito Mejía y del PPH

Por Carlos Luis Baron domingo 17 de junio, 2012

Las acciones de Hipólito Mejía y del PPH, con posterioridad al 20 de Mayo de 2012, denotan claramente la intención de actuar al margen del Estado de derecho y de la institucionalidad constitucional, legal y democrática establecida en la República Dominicana.

Comencemos el análisis por las elecciones presidenciales de este año. La organización, montaje y cómputos de las elecciones de este año no sólo fue hecho por la Junta Central respetando, a pies juntillas, el orden constitucional y legal vigente en la República Dominicana, sino que el proceso fue totalmente transparente, libre, legítimo y creíble en el que los ciudadanos del Estado dominicano ejercieron plenamente su libertad para ejercer a su vez el sagrado derecho al voto.

Los incidentes aislados que ocurrieron fueron provocados ex profeso por grupos paramilitares leales al señor Hipólito Mejía, quien fue el candidato presidencial en esas elecciones del PRD. Estos hechos atiborrados de violencia fueron desencadenados y orquestados por estos grupos porque creían que asistían no a una consulta cívica pacífica, sino a una guerra militar.

Pero aún así estos hechos aislados que se registraron frente a algunos colegios electorales, en determinadas localidades del país, no lograron deslucir, ni empañar, ni mucho menos desacreditar, el proceso de votación del 20 de mayo, como era la intención del PPH.

En su informe sobre las elecciones dominicanas, la misión o delegación de la OEA, encabezada por el ilustre y benemérito Tabaré Vázquez, ex presidente de Uruguay, dijo que éstas fueron transparentes, limpias, libres, legítimas y ejemplares no obstante la ocurrencia de estos incidentes.

¿Y cómo es posible que el señor Hipólito Mejía haya dirigido una comunicación a la OEA en la que echa veneno sobre la autoridad legítimamente elegida prácticamente un mes después de las elecciones, habida cuenta, además, de que la misión de la OEA había depositado en este organismo regional su informe donde habla de la ejemplaridad de las elecciones dominicanas?

Sencillamente esto ha pasado porque Hipólito Mejía y el PPH han perdido de manera total y rotunda el uso de la razón, aparte de hacer el ridículo y convertirse en el hazmerreír de la comunidad internacional.

En la peroración dirigida al país el martes 22de mayo, el señor Hipólito Mejía, candidato perdedor, no reconoció explícitamente el triunfo de Danilo Medina, y sí planteó claramente la supuesta ilegitimidad del triunfo electoral de Danilo Medina.

Yo dije en un artículo anterior, titulado Una Estrategia Electoral Exitosa, que ahí quedó sembrada la simiente de la desestabilización, de la conspiración y de la rebelión contra el nuevo gobierno que encabezará Danilo Medina a partir del 16 de Agosto de este año, y que en esos ejes estaría basada la línea opositora de Hipólito Mejía, del PPH y de una franja del PRD en los próximos cuatro años.

Esto quiere decir que Hipólito Mejía y el PPH quieren darle continuidad a su vigencia política hasta el 2016 a partir de este entramado diabólico en base a la supuesta ilegitimidad de Danilo Medina y del gobierno que va a encabezar. Lo que revela nítidamente que Hipólito Mejía, al que el 46.95% que sacó el PRD le ha hecho crecer el ego y perder la razón, tiene el objetivo trazado de ser candidato otra vez en el 2016 cuando tendrá 75 o 76 años.

Y montado en esos dos caballos, uno el de la supuesta ilegitimidad de Danilo Medina y del próximo gobierno y el otro el 46.95% del PRD, es que el hombre se autoproclama, a hacha y machete, ¨líder de la oposición¨, insinuando con ello que él es el interlocutor del PRD con el que hay que hablar de manera obligada en el cuatrienio siguiente.

El primero es el eslabón externo de la estrategia política de Hipólito y del PPH frente al nuevo gobierno que se va a instalar el 16 de agosto. El segundo elemento es el eslabón interno de la estrategia político-electoral de ese mismo grupo. Mientras el primer eslabón está orientado hacia el gobierno de la nación, el segundo filón mira hacia lo interno del PRD. En otras palabras, los misiles del primer filón de la estrategia están dirigidos al gobierno, mientras que la artillería del segundo eslabón está dirigida al sector contrario a Hipólito y al PPH en el PRD.

Hablemos del segundo eslabón de la estrategia política de Hipólito Mejía y del PPH. El hombre no sólo quiere el control, a hacha y machete, del PRD, sino que anhela ese control porque quiere ser candidato otra vez en el 2016. Así como en la ejecución del primer eslabón de la estrategia están desconociendo, desde ya, los cánones constitucionales y legales del país, en la ejecución del segundo eslabón están haciendo lo propio a lo interno del PRD: atropellando los estatutos y desconociendo la autoridad legal, legítimamente establecida.

Ciertamente el señor Hipólito Mejía y el PPH son un terremoto de más de diez grados en la escala de Richter: Así como quieren desconocer y destruir el Estado de derecho y la institucionalidad del país, quieren hacer lo mismo con el Estado de derecho y la institucionalidad a lo interno del PRD.

Como se ve, Hipólito Mejía y el PPH se han decidido, a hacha y machete y montado en el caballo del 46.95%, por transitar el camino de la fuerza para tratar de imponer su voluntad a lo externo y a lo interno del PRD.

El uso o ejercicio de la fuerza implica el uso o ejercicio de la violencia: ¿Están Hipólito Mejía y el PPH en capacidad de asumir las consecuencias terribles de sus actos realizados al margen del Estado de derecho y de la institucionalidad del país?

El primer deber de todo gobierno, sea viejo o nuevo, es mantener a cualquier precio el orden público, es decir, el orden constitucional y legal vigente en el país.

Detrás de la protesta escenificada en la provincia Salcedo o Hermanas Mirabal, salpicada por encendidos actos de violencia y protestantes portando armas largas, está la mano tenebrosa y sediciosa del PPH. Sin haberse instalado el nuevo gobierno ya el PPH comenzó a deslizarse y a enrumbarse por la ruta de la desestabilización y de la conjura.

La historia, fuente inagotable de enseñanzas imperecederas, nos dice de manera inequívoca que quienes así proceden en política se autoexcluyen y se automarginan, convertidos en escorias, y terminan cosificados en las coordenadas de un horroroso y pavoroso pasado que nadie quiere evocar.

Recuerdo que al PLD sí le robaron olímpicamente las elecciones en el año 1990, sin embargo, el PLD no transitó el camino de la conspiración permanente. Y luego, producto de su correcto accionar en la vida pública del país, llegó por primera vez al poder en 1996 con una generación joven encabezada y capitaneada por Leonel Fernández.

Y es que en una democracia los espacios políticos, que son espacios públicos con múltiples repercusiones sociales, no se construyen en base al uso de la fuerza o de la violencia, sino en base al uso de la razón, siendo ésta expresión del convencimiento mediante el desarrollo del discurso político.

Todavía no está enraizada en la cultura política dominicana, es decir, en la psique o psiquis de los dirigentes y de los partidos, de que a las elecciones, como a la guerra o una competencia, se va a perder o ganar. El que ganó, ganó, y el que perdió, perdió. Tan sencillo como eso: en la competencia electoral recién pasada ganó dignamente el PLD y perdió vergonzosamente el PRD. Ese fue el lenguaje de las urnas que no es más que el lenguaje del pueblo en ejercicio pleno y libérrimo de su soberanía.

Hipólito Mejía y el PPH no tienen otra alternativa, dentro del Estado de derecho, que aceptar el grandilocuente, inevitable e inocultable veredicto de las urnas. Cualquier otro camino o alternativa los conduciría al cadalso y los pulverizaría para siempre.

El interlocutor válido de un partido de oposición frente al gobierno no es el que quiere ser o el que quiere imponerse como tal a sangre y fuego, prevaliéndose en este caso del porcentaje que sacó su partido en las elecciones y que él cree que fue él que sacó, gracias a sus ¨poderes sobrenaturales¨, ese porcentaje. No, el interlocutor válido de un partido de oposición frente al gobierno es el presidente de ese partido, sea quien sea, que ha sido elegido o escogido en una convención o en unas primarias, libres y democráticas, con la amplia participación de las bases de ese partido. Naturalmente, que todo esto se hace en el marco de los estatutos.

Esa es la institucionalidad partidaria, así se construye, por ende, la institucionalidad partidaria, y esa institucionalidad tiene que ser, debe ser respetada dentro y fuera de ese partido.

Así las cosas, las pretensiones de Hipólito Mejía y del PPH están desubicadas en el espacio vital sin ninguna posibilidad de aterrizaje en tierra firme.