Leonel y Danilo: lo que el PRD no entendió

Por VICTOR MATEO domingo 8 de julio, 2012

Ya lo he escrito: Leonel Fernández Reyna es un presidente con dominio y recato de la historia, por ello y por su formación boschista (aunque Andrés L Mateo, se tire del puente), jamás hubiese repetido el error de Salvador Jorge Blanco, que prefirió a Balaguer y no a Majluta (1986). Fue a partir de esa creencia-precedente de inquina y de falta de juicio histórico, que Hipólito y su PPH, elaboraron una estrategia de campaña de triunfo ciego contando -en su imaginario retorcido- con un Leonel desprovisto de sentido histórico y de raigambre partidario (¡vaya pendejismo!), o lo que es lo mismo, el de creerse (Hipólito y su PPH) el presupuesto falso de que Bosch -con el PLD- no fundó una escuela política y de liderazgos.

Leonel y Danilo, cada cual a su manera, han demostrado que leyeron y analizaron bien  el registro histórico de las enemistades, intrigas y desavenencias que enemistaron y destruyeron las relaciones interpersonales, en diferentes coyunturas históricas, de los grandes líderes nacionales: Balaguer, Bosch, Peña y Majluta. Además, entendieron que sin partido y unidad no hay liderazgo que llegue a ninguna parte; o que peor, sin paciencia ni sentido de historia no se puede lograr y construir un largo trayecto de dominio del poder con alternancia en un mismo partido.

Por demás, los referentes histórico-políticos: Augusto Lora, Álvarez Bogart, Jacinto Peynado, Hatuey De Camps, fueron lecciones aprendidas en el PLD, y Danilo Medina fue la muestra fehaciente y exitosa de ese aprendizaje. Que nadie se llame a engaño.

Tal vez me equivoque, pero no vislumbro signo de desavenencia entre Leonel y Danilo, es mas, creo que si Danilo lo hace bien -como está obligado hacerlo por convicción y compromiso programático-, será él mismo (Danilo) quien tendrá que decidir contradecir, o reafirmar, su arraigada creencia o convicción sobre aquel tema. Porque -seguro estoy- llegado el momento, y si lo hizo bien, de Leonel no encontrará oposición, sino, más bien,  refrendación partidaria. Lo que acabo de escribir, presagia, o intuye, un largo tramo-histórico de desaliento-frustración en cierta militancia perredeístas de la periferia que se disfraza de “objetividad periodística”, y que agrega: “izquierda burra”, “comunistas de derecha”, quinientas mil ONGs, a un poeta pesimista-amargado, y de colofón, a un guerrillero “extraviado”.

Por ello, da risa cuando se observa la pírica estrategia de pepeachistas-periodistas y seudos economistas derrotados de querer vender la idea de que todo cuanto hace el Presidente Leonel Fernández, al final de su actual mandato, es con la intención expresa y aviesa de comprometer al gobierno que Danilo Medina encabezará el próximo 16 de agosto. Según ellos, lo que recibirá el presidente electo, será un país quebrado. Quiebra, dicho sea de paso, que ningún organismo internacional ha certifica, sino, todo lo contrario.

Y no sé cómo pueden ser tan ingenuos (o pendejos), para no pensar que si no pudieron enfrentarlos para lograr la derrota de ambos; ahora, en la victoria y el relevo, pretendan dividirlos y enemistarlos, en vana tontería de patio. ¿O caso, no fueron ellos -como bien analizó Orlando Gil- que torearon, en la pasada campaña electoral, al toro que no era (Leonel) y se le metió el  toro que  si era (Danilo)?

Lo que si es bastante evidente e innegable, es la aguda crisis-división post-derrota electoral del PRD que no encuentra bajadero interno (porque no hay árbitro, y los que podrían ser -los viejísimos robles-, están de cabezas apandillados; a pesar de que el TSE con su sentencia -previo apoderamiento de una de la parte- le devolvió el conflicto al contexto de su propia legitimidad orgánica: acatamiento de sus estatutos y solución vía consenso interno-partidario). ¡Y ni así, pueden!

En consecuencia, sería mejor -para el PRD, sus mediáticos e intelectuales de la periferia (porque les da vergüenza confesarse perredeístas)- encarar su actual crisis-división interna para que pueda hacer lo que sabe hacer: oposición  sin lógica ni sentido. Porque lo del PLD y su escuela de liderazgos va para largo….