Ley del embudo

Por Carlos Luis Baron jueves 15 de marzo, 2012

En los países del tercer mundo, las izquierdas hablaban de redención y revolución, pero padecían el foquismo interno, la lucha Pekin-Moscú, que las llevó a desaparecer.

Ese predicamento de la revolución del proletariado, fue un acto fragmentado, de grupos que no creían en la unidad, sino en la prepotencia de las ideas.

El mundo de hoy es compartir y concertar. Para hacer transformaciones sociales hay quen tener la disposicion del diálogo. La violencia se usó, y no dio frutos permanentes.

Hoy, para los dominicanos, la concertación es el principal camino a seguir, el entendimiento, el deseo de mejorar, y el sacrificio de los que lo tienen todo.

Donde no hay sacrificios de la sub-clase en el poder, vienen los levantamientos, las pobladas y los odios sociales.Parodiando a El Gatopardo, vamos a dividir para quedarnos con todo el pastel.

La sociedad dominicana es víctima de las iniquidades de los poderosos de turno. Nuestra hambre y miseria es producto de esa desigual distribución de las riquezas. Un puñado lo tiene todo, y la gran mayoría nada.

Ese cuadro tiene que convivir en la sociedad de hoy. Las fórmulas de la sociedad colectiva se desmoronaron y desaparecieron a golpe de los choques entre los grupos de izquierda, y el fortalecimiento de la derecha.

Como hoy es difícil poder demoler el imperio de los que se aposentan en la injusta distribución de las riquezas, por lo menos se pueden atender las necesidades de los más pobres.

Lo ideal es que en una sociedad moderna, haya equilibrio entre todos los sectores que la componen. El parámetro sostenido de una buena educación y la creación de empleos, pueden ser soportes básicos para motorizar el progreso.

Hay fallas centrales en esos dos estamentos. La educación va unida al surgimiento del empleo. Ahora se necesitan más técnicos, personal más capacitado, mujeres y hombres en capacidad de hacer frente a las exigencias tecnológicas.

Se impone en ese caso la ley del embudo. Hay que tener buena posición económica, para apoder estudiar en buenos institutos y universidades. En consecuencia, entre los pobres será mayor el índice de analfabetismo.

Las elecciones dan pie a la demogogia, y a tratar de conseguir votos, en base a presentar falsos espejismos a los que nada tienen. La pluralidad de las ideas, es lo que garantiza un genuino uso del derecho al voto.

Todos los males de la sociedad dominicana de hoy, no del mañana, sino in-situ, la de ahora, se van a solucionar mediante el voto. Ese es el resguardo, el derecho y la esperanza de los irredentos.

Meditemos sobre nuestro futuro.