Liderazgo armónico y conflictivo en la ruta electoral del 2016

Por Carlos Luis Baron martes 19 de junio, 2012

En la campaña electoral del 2012 el liderazgo armónico del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se enfrentó al liderazgo en conflicto del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Los discípulos de Juan Bosch saben ponerse de acuerdo en los procesos electorales. Cuando tienen que competir internamente por las candidaturas lo hacen con garras, pero después que termina el proceso interno, deponen sus diferencias y se incorporan a la acción de manera cohesionada para alcanzar el triunfo.

Los perredeistas se dicen tantas cosas y se hacen tantos daños unos a otros en los procesos internos, que después, aunque quieran ponerse de acuerdo, ya no es posible. A veces percibo que los dirigentes del PRD se adversan más unos a otros que a sus adversarios de otros partidos.

La guerra permanente en que viven los perredeistas, la actitud y el trato irrespetuoso y desconsiderado de unos contra otros, ha contribuido a que una parte importante de la población sensata le coja miedo a ese partido político. Cuando los altos dirigentes de una organización política no tienen consideración el uno contra el otro, que puede esperar de ellos un líder religioso, un empresario, un profesional, una persona independiente de la vida política partidaria.

Los hogares donde son frecuentes los pleitos se caracterizan por recibir a pocos visitantes, desde los vecinos hasta los familiares, todos quieren mantenerse distantes. Eso mismo sucede con los partidos políticos.

Los perredeistas con sus pleitos y agravios de unos contra otros, han dañado la imagen de esa organización política. El legado de gloria que encarnaba el PRD por su contribución a la construcción del proceso democrático ha sido marchitado por el comportamiento de una dirigencia política que no tiene la más mínima consideración para con sus correligionarios.

Las elecciones fueron el 20 de mayo, y al día siguiente, ya los perredeistas estaban inmersos en una lucha interna sin cuartel buscando a los culpables de la derrota.

La tendencia de Hipólito Mejía de inmediato puso la mirada sobre el presidente del PRD, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, diciendo que perdieron por qué este y su grupo no trabajaron por la candidatura. El grupo de Vargas Maldonado ha planteado que el candidato no tuvo interés sincero de que el presidente del partido se incorporara a la campaña, además, han sido reiterativos en acusar a Hipólito, por todos los desaciertos que cometió, de ser el responsable de su derrota.

La Comisión Política del PRD fue convocada de inmediato a una reunión donde suspendieron a Miguel Vargas Maldonado y otros importantes dirigentes de la organización, acusándole de alta traición. De inmediato Vargas Maldonado convocó a una reunión de la Comisión Política, donde asistieron sus parciales, donde dejaron sin efectos las suspensiones. Reuniones similares se produjeron también con los dos Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

El Tribunal Superior Electoral fue apoderado del conflicto de parte del grupo del presidente del PRD, Miguel Vargas Maldonado, y el órgano superior de justicia electoral, falló dejando sin efectos las suspensiones.

Mientras los perredeistas se sumergen en una división donde no se percibe entendimiento, debido a la ausencia de un árbitro creíble y respetable por los bandos encontrados, además de que los árbitros por excelencia de la sociedad, como son el cardenal Nicolás de Jesús López Rodriguez y Monseñor Agripino Núñez Collado, no se prestarían a jugar ese rol en una organización donde son capaces de irrespetar hasta a su Santidad, el Papa Benedicto XVI, en el PLD la situación es distinta.

El martes 16 de junio del 2012, salió en portada de todos los periódicos de circulación nacional, una interesante fotografía donde aparecen: el presidente del PLD, Leonel Fernández, el presidente electo Danilo Medina, el vicepresidente Rafael Alburquerque y el Secretario General, Reinaldo Pared Pérez, todos sonrientes y felices.

O sea, mientras los rostros que la población percibe de los perredeistas, es a un liderazgo en conflicto, irradiando pasión, odio y rencor, los peledeistas mandan un poderoso mensaje de que son un liderazgo armónico.

Y pensar, que la foto que saldrá en los medios de comunicación después del 16 de agosto del 2012, cada vez que el Comité Político del PLD se reúna, incluirá a la vicepresidenta Margarita Cedeño, en la silla donde está Rafael Alburquerque, entonces el poder persuasivo de la fotografía será mucho más poderoso.

Al observar detenidamente la foto del liderazgo armónico y feliz del PLD, y compararla con las fotografías donde aparece en pie de guerra el liderazgo anárquico del PRD, me llegó a la mente un foro académico que se realizó en Buenos Aires, Argentina, en el 1998, organizado por el Centro Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos (CIEDLA) y la Fundacion Konrad Adenauer.

Uno de los puntos más importantes del foro era discutir sobre la necesidad de reducir la duración de las campañas electorales. Cuando llegó mi turno, y me preguntaron puntualmente que con qué tiempo de antelación a las elecciones comenzaba la campaña electoral en la República Dominicana, le contesté diciendo: “la campaña comenzada el día siguiente de cada elección”.

Aunque la ley electoral diga lo contrario, así es, y siempre seguirá siendo así, puesto que la campaña electoral no se limita a la realización de actividades de masas, a la promoción publicitaria y propagandística. Los políticos siempre están en campaña, y en el caso dominicano, ya hay una campaña en pie rumbo a las elecciones del 2016.

La campaña del 2016 ya está en marcha. Cada partido mayoritario tiene su campaña en acción.

El PRD tiene campaña conceptual y visual que manda poderosos mensajes de crisis interna, falta de consideración y disciplina partidaria, irrespeto, caos y anarquía. Mientras que el liderazgo del PLD tiene una campaña que manda el poderoso mensaje de consenso, concertación, cohesión, disciplina, madurez democrática, rostros felices y armónicos.