Liderazgo, competitividad y turismo

Por Carlos Luis Baron martes 17 de julio, 2012

El liderazgo que representa la República Dominicana para el área del Caribe en el campo del turismo, está amenazado por el bajo nivel de competitividad del país, el hecho de haber quedado en la posición 72 entre 139 países en el año 2010-2011,  con respecto a  los resultados de años anteriores ,  en el indicador  Marco Regulador  de Viajes y Turismo, representa que la actividad turística se estancó, con una tendencia al descenso en los años venideros si no se toman las medidas pertinentes para una mejor gestión de nuestros destinos turísticos,  esto nos coloca en una posición desventajosa ante el reto de mantener nuestro  liderazgo en la región.

El país tiene importantes retos que afrontar que requieren de la sensatez y seriedad de todos los actores que conforman el espectro de la sociedad dominicana, sobre todo en momentos en que las economías de las que dependemos están atravesando por agudas crisis financieras.  Hay que destacar que liderazgo y competitividad son dos cosas diferentes y aunque una puede depender de la otra,  si se tiene  liderazgo y no  competitividad, como en nuestro caso,  este pende de un hilo, sino se toman las medidas necesarias para fortalecerlo, frente a otros destinos que anhelan ocupar nuestra posición en el mercado turístico y que en el ámbito competitivo están mejor posicionados que nosotros.

Los recursos naturales y culturales que posee un destino no deciden el nivel de competitividad, aunque la coyuntura en un momento dado le puede imprimir cierto  liderazgo.  Ser competitivo lo determina la eficiencia de la   gestión de los recursos que se poseen y en el campo de la actividad turística la buena administración es vital, para el desarrollo sustentable de los atractivos, por lo tanto necesitamos una estructura institucional, gubernamental, empresarial y de capital humano eficientes, que dinamice  el desempeño de la oferta turística, todos los informes se hacen eco de la misma situación, año tras año, CEPAL, Naciones Unidas, Harvard, Attali etc.

La mentalidad que ha primado hasta el momento  es  la explotación  de  los recursos hasta agotarlos, para luego  trasladarnos hacia otras aéreas con potencial, una especie de teoría económica del conuquismo.  Puerto Plata es un ejemplo de ello, en la década de los 80 y los 90 se explotó en su máxima capacidad; pero  cuando los inversionistas intuyeron su declive, se trasladaron a la región este con sus capitales, abandonando el polo,  que parecía viejo y agotado, cuando en realidad era  víctima de la mala práctica de una gestión no sustentable, que contribuyo a la degradación del recurso y por ende a su aparente agotamiento, por eso vemos que con las medidas tomadas  recientemente a favor del destino,  ante el grito de los Puerto Plateños, los signos vitales de Puerto Plata han comenzado a dar señales de recuperación.

La industria turística dominicana no podrá ser competitiva hasta que todos los actores de la vida económica nacional, no entiendan la gran importancia que tiene para el desarrollo del país el Turismo, tanto el sector de inversión privada, como el sector público, que debe ser el más interesado por lo que significan los viajes y el ocio para el Producto Interno Bruto de la nación y lo que podría significar esta actividad para la eliminación de la pobreza extrema en nuestro país.

La capacidad de vinculación  con otros renglones  económicos, que tiene el Turismo, le permite brindar trabajo a sectores vulnerables de la sociedad.  La actividad turística fomenta el desarrollo de regiones sin vocación de exportación de bienes, así como la utilización de activos como la naturaleza y la cultura, alrededor de las aéreas turísticas, que no son explotados en nuestro país, en comparación con otros de la región, que los utilizan de manera sabia para  agregar valor y diferenciación a las ofertas de sus destinos.  Estos atributos  hacen del turismo una herramienta de vital importancia para el desarrollo de los  pueblos,  si se emplea con eficiencia.

La labor del gobierno es fundamental para poder obtener los niveles de competitividad que necesita la industria turística dominicana, para poder ofertar productos atractivos hacia los diferentes mercados emisores del mundo, es necesario declarar la actividad turística de Prioridad Nacional, como lo han hecho países como México.   La actual tendencia en políticas de turismo apunta hacia matar la gallina de los huevos de oro y así no podemos seguir. 

Con una calificación tan baja en materia de competitividad, donde nueva vez cosechamos más sombras que luces, es necesario reorientar la estrategia y desarrollar con sinceridad un máster plan que nos catapulte y nos haga más competitivos. El indicador Marco Regulador Viajes y turismo toma en cuenta las políticas de normas y reglamentos que utiliza un país, en la gestión de su oferta turística, así como la sostenibilidad del medio ambiente, la protección y la seguridad del país, la salud y la higiene entre otros elementos claves, del quehacer turístico.