Liderazgos y escasez fehaciente

Por Carlos Luis Baron domingo 10 de junio, 2012

Cuan equivocadas viven muchas personas, que se creen líderes a nivel de un sinnúmero de actividades en las que participan, y que sus actitudes puramente egotistas, no les permiten ver que los seudos acólitos o colaboradores que logran reunir a su alrededor, a veces son más inteligentes, y tienen mayor capacidad de convocatoria que ellas mismas; que esos sólo buscan y procuran aprovecharse de su ilusa creencia de liderazgo mal fundada, para lograr lo que quieren a la sombra de las mismas. ¡Es lo que viene ocurriendo en la nación dominicana, principalmente, en el área política!

Y es que, todos aquellos que se envalentonan, que quieren andar por los aires, mirando hacia arriba, y por encima de hombros a los demás, lo que menos son en realidad es: líderes de nadie. El que como tal es considerado por los entendidos en la materia, es aquel que siempre mira de frente, de manera fija, inquisitoria, y autoritaria a la vez, aunque a veces tintadas esas forma, con ciertas pinceladas de sutilidad, y con la presentación de un rostro semi-sonriente.

El líder, de ordinario se apresta siempre, con su dirección efectiva, al logro de los propósitos grupales. Dirige todas sus acciones, y las conduce de forma tal, que la totalidad de los componentes del conjunto representado, al final se sientan coparticipes de los logros alcanzados.

Por eso, les ve, y hace que así ellos lo perciban, que él es su capitán, pero que ellos, sin excepción, representan la soldadesca, sin cuyo concurso jamás ganaría una batalla. Y claro, dejándoles entrever la reciprocidad obvia que eso conlleva.

La condición de ser líder, en el sentido propio de la palabra, implica la tenencia de atributos que no se adquieren, que son innatos. Se viene al mundo con ellos, sujetos a ser desarrollados y cultivados en gran medida. De ahí que, las exigibilidades inherentes no cualquier persona las reúne, aunque, eufemísticamente, algunas traten de ostentarlas.

Por eso, dicen los hombres de profundos pensamientos que, “el líder nace, no se hace”, que es una concepción de muy amplio consenso entre la intelectualidad humana, a pesar de que, no muy pocos opinan lo contrario, por conveniencias propias, o errado parecer.

No importa la actividad que sea, en la cual se trate de demostrar liderazgo absoluto, para aquilatarle como se debe. Evidentemente, sí hay algunas donde el escenario se torna más propicio para la osadía, cuando en verdad se carece de las aptitudes necesarias para el desempeño de ese rol.

Y, dentro de esas, la más notoria es el área de la política, donde se verifica el sentido casi irrefutable por completo, y con claridad meridiana, del refrán popular aquel que reza, “cuando el hambre da calor, la batata es un refresco”.

Aquí, en la República Dominicana, por ejemplo, sí que hay en ese contexto mucho calor, que provoca hambre, y las batatas para saciar la sed, se encuentran en cantidades industriales. ¡Magnifica aplicación de la frase citada!