Lo mucho hasta Dios lo ve

Por Carlos Luis Baron sábado 21 de julio, 2012

Ahora que el cura salesiano apareció de nuevo en la sede de la UASD, pidiendo la renuncia del rector Mateo Aquino Febrillet, recuerdo su actitud, cuando un grupo de “estudiantes” ocuparon la rectoría obligando al rector Miguel Rosado a mudarse para la zona colonial, los protestantes reclamaban que se dejara sin efecto la medida de sacar los negocios y tarantines que abundaban afeando el campus Universitario.

El Consejo Universitario presidido por Miguel Rosado, prohibió la entrada a la UASD, apoyándose en la fuerza pública, quien quería salir podía hacerlo, pero entrar nadie. La idea era vencer a los ocupantes por cansancio sin recurrir a la fuerza.

Ante Miguel Rosado se presentó el cura, solicitando le permitiera entrar una ambulancia para asistir a algunos jóvenes que se encontraban en mal estado de salud, además se ofreció a tratar de persuadir a los muchacho para que desocuparan.

¡Oh! ¡Sorpresa! el cura no solo les llevó alimentos y bebidas dentro de la ambulancia de la cruz roja, también los arengó a no ceder ni un ápice en la lucha, porque según él, ese era el inicio para privatizar la UASD.

¿Dónde estaba ese cura salesiano cuando una de las universidades católicas, estudiantes que protestaron, sin ocupar ni romper nada, frente a un alza de RD$100 al crédito educativo y RD$700.00 a la reinscripción, fueron expulsados y sometidos a la justicia por las autoridades de dicho centro? ¿Por qué no los respaldo y los financió en su lucha, como hace con los ocupantes de la UASD? ¡Carajo, que lo mucho hasta Dios lo ve!

Otras manos, estuvieron detrás y alante de los actos de violencia que obligaron a las autoridades a solicitar la fuerza pública para sofocar el vandalismo que en la tarde de ayer se apropio de la más prestigiosa Universidad del país. Eran largas esas manos extrañas, que el gobierno accedió a usar la fuerza pública, porque en la cabeza de nadie puede caber que el jefe de la policía acudió a la UASD, sin contar con la luz verde de su comandante en jefe.

En la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, no puede haber marcha atrás, se hace necesario recuperar la disciplina como primera medida para implementar los necesarios cambios que la lleven a recuperar la proporción de su calidad perdida, aunque para ello sea necesario adoptar medidas heroicas.

La sociedad dominicana encabezada por el gobierno, deben acudir en auxilio de sus autoridades, ahora que estas se han puesto los pantalones largos y decidió tomar el toro por los cuernos.

El autor es catedrático Universitario y dirigente del PTD.