Lo que sucedió en Santiago antes y durante las elecciones

Por Carlos Luis Baron lunes 11 de junio, 2012

Todos sabemos que en el marco de la democracia, a una contienda electoral se va a ganar o perder.

Sabemos por igual que un candidato presidencial no se forja de la noche a la mañana y que, en el caso dominicano los aspirantes a este nivel de cargo público, siempre ha tenido su historia, que no es más que el resumen de su vida.

En el caso del ex presidente Hipólito Mejía, este tenía y tiene su historia. De ahí que el mismo hecho de haber sido presidente la daba ventajas en relación con los demás aspirantes y, a su vez, le restaba ventajas frente a esos competidores.

Las ventajas de Hipólito empezaron a hacerse sentir en el escenario político nacional, justo en el momento en que su partido, el PRD lo escogió con mucho tiempo de antes de que el PLD seleccionara al licenciado Danilo Medina.

Esa realidad, unida a la difícil situación económica que vivía y vive el país a partir de la incidencia que ejerce en nuestra sociedad la persistencia de la crisis mundial que se expresa con altos precios del petróleo y de los llamados comodittis en los mercados internacionales, impidió una gestión gubernamental de mayor impacto en la sociedad criolla.

Entonces la población sentía el desgaste en la referida gestión de gobierno.

Junto esto hay que considerar que a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana existía la indefinición del presidente Fernández, quien era aupado por importantes sectores de la organización para que asumiera una nueva re postulación.

Esas realidades estaban operando en contra de la candidatura presidencial del licenciado Danilo Medina, quien de manera inteligente y oportuna empezó con tiempo a reunirse con pequeños y representativos grupos con el fin de explicar su propuesta de gobierno a los diferentes segmentos de la nación. Creemos que dada esa sistemática, clara y coherente exposición de las ideas de gobierno de Danilo, no permitieron que las diferencias que se expresaban en las encuestas desde principios del 2011, no fueran mayores, entre el entonces candidato del PRD y el aun precandidato presidencial del PLD y sus aliados.

Es de ese modo que en el mes de marzo del 2011, la encuesta Gallup reflejaba que Hipólito acusaba una ventaja de 12 puntos a nivel nacional respecto a Danilo Medina.

En esa muestra Medina apenas contaba un 39 por ciento e Hipólito contaba un 51 por ciento.

Hay que hacer notar que la referida ventaja se verificaba a nivel nacional, pero que en varias provincias ese trabajo de investigación arrojaba datos alarmantes para el candidato peledeísta. Nos referimos a provincias como Santiago, donde la diferencia en varios distritos sobrepasaba el 20%.

Fue de esa realidad que partió el equipo humano que desde siempre estuvo identificado con la candidatura presidencial del licenciado Danilo Medina, para acometer tareas políticas procurando contrarrestar esa realidad que indicaban las encuestas.

Por lo que, podemos decir que fue enorme el esfuerzo y agotadora la tarea de pasar de esos niveles de aceptación que teníamos, a los resultados que obtuvimos en los comicios del 20 de mayo pasado. Esos resultados se resumen: 152 mil 185 votos para el PRD con sus aliados y 146 mil 004 sufragios para el PLD y los aliados, en el municipio santiaguense.

Llevar al Partido de la Liberación Dominicana y sus aliados, bajo la dirección de Ramón Monchy Rodríguez y demás colaboradores, a prácticamente ganar Santiago, por cuanto solo faltaron dos puntos porcentuales, resultó una verdadera hazaña que debemos ponderar, reconocer y resaltar. Sobre todo, cuando se sabe que en la contienda había 4 aspirantes presidenciales oriundos, o muy vinculados a esta ciudad, sobresaliendo el adversario principal, Hipólito Mejía.

Naturalmente, además del gran esfuerzo y capacidad de trabajo del equipo de Santiago hay que resaltar el impactante discurso de nuestro entonces candidato presidencial y ahora, presidente electo.

En este contexto, ante el nuevo escenario que se presenta, el ahora presidente electo, a partir de su generosa ecuanimidad que le caracteriza debe a tono con el esfuerzo desplegado por el gran equipo que siempre lo representó en Santiago, debe valorar en su justa dimensión el denodado trabajo desplegado aquí a favor de su candidatura.