Los beneficios de la solidaridad; a propósito de nuestras ayudas a Haití

Por Carlos Luis Baron viernes 13 de enero, 2012

La Cooperación Internacional históricamente en República Dominicana nos hemos acostumbrado a verla desde un solo punto de vista, es decir desde el punto de vista de país receptor de ayudas y dádivas. Sin embargo siempre he creído que es mejor dar que recibir y que siempre vamos recibir mucho más de lo que damos. Esto puedo ser así en lo personal pero también como país, que es el aspecto por el que nos interesa inclinar este análisis.

Cuando como nación recibimos ayudas y dádivas nos mostramos al mundo postrado, cuando damos nos presentamos de pie con la frente erguida.

Eso hoy más que nunca vale mucho, porque se trata de la imagen que vendemos al mundo y la imagen de un pueblo erguido, con dignidad y moral en alto hoy trae mucho más beneficios que la imagen de un pueblo postrado que pide limosna.

Los beneficios de nuestra solidaridad con Haití, que no hace otra cosa que proyectar al exterior la imagen de un pueblo erguido con dignidad y moral en alto, es hasta cuantificable en términos matemáticos. Bastaría con investigar la cantidad de turistas e inversiones que nos llegaron motivados por estas noticias, entre otros aspectos a considerar.

¡Pero que claro estaba el profesor Juan Bosch de todo esto cuando en su discurso de toma de posesión en el 1963 dijo! “Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda. Si debido a la desgracia que nos abatió durante treinta y dos años hemos tenido que ir por el mundo democrático en solicitud de ayuda, no debemos acostumbrarnos a vivir de ella”.

Continúa diciendo el profesor Bosch: “La hemos recibido, y la agradecemos con lealtad, como saben agradecer los bien nacidos. Pero preparémonos a bastarnos a nosotros mismos, levantarnos con nuestras fuerzas, a labrar la estatua de nuestro porvenir con manos dominicanas”.

¡Cuanta dignidad en estas palabras!

A propósito de las ayudas dadas por República Dominicana a Haití tras el terremoto de hace dos años y mas reciente la donación de la Universidad se han levantado criticas a esta acción que dicen que nos estamos “quitando el pan de la boca para dárselo a otros”.

Yo pregunto ¿es necesario tener hasta que nos sobre para dar? Creo que no. Recuerdo siempre en una visita que hice a Cuba junto a un grupo de periodistas dominicanos el colega cubano que nos daba la bienvenida en la Residencia donde nos íbamos a hospedar nos dijo las siguientes palabras: “nosotros no damos lo que nos sobra, compartimos lo que tenemos”.

Creo que a pesar de las situaciones difíciles por las que ha pasado la Patria de José Martí nadie puede regatearle a Cuba la solidaridad que ha tenido con los pueblos del mundo y que los resultados de esta acción están ahí en términos de la imagen que han proyectado que creo que no es otra que la de un pueblo con múltiples problemas y situaciones por resolver pero un pueblo con dignidad.

¿Acaso no fue el hecho narrado en los evangelios donde la viuda dio “todo lo que tenía” que hizo que Jesús destacara su ofrenda por encima de los grandes montos depositados por los aristócratas saduceos o los simuladores fariseos de la época?

En conclusión, creo que los dominicanos debemos irnos preparando para ver el tema de la Cooperación Internacional como un camino de doble vía, es decir que podemos recibir, con dignidad como dijo Bosch, pero también dar, compartir lo que tenemos, aunque siempre con criterios y propósitos claros y definidos de adónde queremos llegar con esta acción.

La Cooperación Internacional hoy en día no es vista por los países simplemente como una acción de dar por dar. Se trata de aprovechar el tema para conseguir influencias, influencias que luego se pueden traducir en conseguir mercados, mercados a los que vamos a enviar nuestros productos, productos que van a ser hechos por manos dominicanas y esto significa finalmente mas empleos y por lo tanto mejor calidad de vida.