Los clanes de las verdades absolutas

Por El Nuevo Diario lunes 10 de diciembre, 2012

“La ciencia procede más en la dirección de lo que se nos ha enseñado a ignorar, que en lo que se nos ha dicho se debe tomar en cuenta”

Galileo Galilei

Estamos rodeados de complejidades y de verdades aparentes. La noción de verdad es solo un espejismo más de nuestro ego. Por eso vivimos con la guardia en alto, peleándonos por mantener el predominio de nuestra percepción en política, deporte, religión, farándula y hasta en los terrenos ontológicos.

Desgraciadamente mantenemos las peores enseñanzas de tolerancia, las de la dictadura de Trujillo. Por eso intercambiamos ideas en un tono de voz alterado, en un curso expreso hacia la discusión y quien sabe que más, en un menú que incluye trompadas, enemistades, boicot y palabras hirientes, de intolerancia.

Es una provincia de ese culto a la personalidad que nos devora. Que se refleja en las fotos con celulares ante el espejo para colgarlas en las redes. Que se refleja en la agonía del espacio para compartir en el transito citadino, que se refleja en la falta de respeto a líderes políticos que aún no perfectos inauguraron una nueva era de menos miserias, mas libertades públicas y más obras para todos (entiéndase para uso colectivo) que la suma de los gobiernos anteriores.

La sabiduría y la genialidad suelen mostrarse humildes, no necesitan iluminar el escenario de la atención ni provocar con violencia verbal. Vivimos la era de las víboras venenosas. Las mismas que viven infladas de poca humildad y cargadas de veneno instalado en un vocabulario que puede ser mortal, pero que actúa solo al servicio del espejito para mirarnos el trasero o el trasfondo que se adorna con la anatomía que privilegia al que la mira. Tal vez por eso nuestro cine patina en la comedia que fundamenta la riza en el cuadro de nuestro apresuramiento hacia el criterio, nos da risa el reflejo de nuestro ser colectivo.

Nos oponemos solo por oponernos, por exhibir una capacidad por encima del común denominador. Estamos en la era de la agresión contra cualquiera que se oponga. Lo que es verdaderamente relevante no está incluido en el menú del análisis.

Me preocupa el novedoso y hasta cierto punto arrogante modo de plantear los aportes en la democracia. Es muy pedante y se regodea solo alrededor de la idea de que tendrá que pagar dos pesos más por su Yogur. Simultáneamente tenemos un Presidente planteando una revolución social fundamentada en la educación y la movilidad social de los más desposeídos y ante este trascendente hecho se recogen poco ecos, entre esos mismos que meten sus criterios para invalidar lo se cruza en su frente y tapa su figura, física y discursiva.

Danilo Medina ha tenido que arrancar este proceso acompañado de dominicanos leales, del PLD, ciudadanos sin membresía política y hombres y mujeres de buena voluntad que valoran este proceso que se fundamenta en poner “una estrella en el sitio del hambre” (Mercedes Sosa). Gente que no está gastando sus neuronas en ética acuñada del neoliberalismo, porque comprende que nuestro Presidente Danilo Medina va en serio en el rescate parcial de los excluidos de plazas y supermercados, de atuendos esplendorosos.

Ojala dejen ese culto a la propia personalidad y se enganchen en esta gesta, con el programa de gobierno del Presidente en mano para monitorearlo y exigir, así, sin llamar la atención, será parte de una participación digna ya que, esos escombros de pobreza esparcido por nuestro territorio provienen de las edificaciones históricas de la opulencia que se mueve más hacia arriba por generaciones, pensando en los escombros solo como estorbos.