¡Los dos, no pueden mandar al mismo tiempo!

Por Carlos Luis Baron domingo 23 de diciembre, 2012

La verdad es que, a veces, uno como que no logra entender hasta dónde las actitudes egotistas personalizadas, y los intereses económicos grupales envueltos en determinadas actividades, como en el caso de la política, por ejemplo, entre otras, pueden incidir de manera tan lacerante con respecto a las mismas, sin que se manifieste preocupación alguna, que puedan llegar hasta dar al traste con su existencia presente, e histórica, bastante reveladora esa última, como en la ocurrencia de que aquí se trata, de puro accionar patriótico en los derroteros reivindicativos de un país, a través de los años.

Cualquier pensante medio en la República Dominicana, algo preocupado por el destino de la nación, se haría la extensa pregunta: ¿y cómo es posible que las apetencias presidenciales hacia la dirección de la cosa pública; y, a descollar además como líder hacia lo interno de una organización política mayoritaria nuestra, puedan estar atentando con hacerle desaparecer, o al menos, fragmentarla de manera significativa? ¡Tremenda interrogante a contestar!

Evidentemente, toda disgregación que se produjera por dichas causas, restaría bastante arraigo por parte de la población, respecto de la ideología que predica la institución partidaria que se está afectando, por las facciones divisorias que puedan surgir a partir de la misma.

Es el caso del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), indiscutiblemente la mayor entidad política del país, aun sumida en una crisis interna que, se podría considerar dentro de las más significativas que se han verificado durante toda su vida republicana, producto de las desavenencias entre dos seudos líderes a la cabeza de la referida institución, se podría decir, que al parecer sólo les interesa lograr sus obstinados propósitos personalistas.

¡Sí!, porque si en reunieran verdaderas condiciones como tales, no actuarían de la forma en que lo han venido haciendo, sólo por disputarse la superioridad dirigencial dentro de la misma, sin reparar en cuánto puedan afectarle sus procederes tozudos, en términos de la unificación partidarista necesaria, como de la consecución del poder en los próximos torneos electorales a celebrarse, principalmente de cara al año 2016.

El que dos miembros sobresalientes del referido partido, opten por no deponer sus actitudes impropias, lacerantes a todas luces, viene afectando sobremanera la propia organización política, como al pueblo mismo, que no puede contar con una oposición fuerte hacia el poder de turno; que se siente desprotegido por completo, frente a las “garras impositivas fiscalistas” del Gobierno actual, y las desaprensiones de aquellos que sugieren, o secundan las iniciativas en tal sentido, incluidos los “injerentes, entrometedores”, prestamistas internacionales.

También, frente a los explotadores que manejan del jugoso negocio eléctrico en el país. Y, como complemento gravoso, al endeudamiento externo sin control de la República, que probablemente nunca podrá ser honrado, lo que habrá de provocar en un futuro no muy lejano, lo que sería una afectación sentida de la soberanía patria.

Entonces, esos dos prestigiosos empresarios nuestros, más que políticos, que traten de ponerse de acuerdo, para que no sigan en esa pugna tan dañina; procuren rescatar la imagen pública del PRD; reunificarle de nuevo; y, coordinar las actividades necesarias, como para servir de real ente opositor, con principalía nacional. Prepararse electoralmente, para el “pleito” en la campaña del año 2016, con miras a rescatar el poder, y recobrar su prestigio de otrora. ¡Son las cosas que tienen que hacer, en vez de agudizar las fricciones presentes!

Deben comprender que, los dos al mismo tiempo, no pueden estar mandando a la interno de la susodicha organización política. Uno, tratando de doblegar el fuerte orgullo que le caracterice, tiene que ceder en sus actitudes personales, por el bien del PRD, como del país en general. Pues, mientras ellos se pelean entre sí, los de la esquina contraria ríen a carcajadas, entendiendo que no tienen contendores, u oponentes.

¡Se impone una profunda reflexión en tal sentido, por parte de ellos! Los “recesos de ociosidad” en estos tiempos de Navidad, y Año Nuevo, se prestarían bastante para hacerlo.

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