Los notables a la carga

Por Carlos Luis Baron sábado 31 de marzo, 2012

El pacto entre candidatos presidenciales para evitar los excesos en la campaña electoral, es una buena acción. La apoyamos. Es un gesto cívico que merece encomios. Sin embargo, pone en peligro vías institucionales, y demuestra que los caprichos y la mediación de notables están por encima de las leyes. Con la creción del Tribunal Superior Electoral todos los temas que tengan que ver con las elecciones deben ser conocidos por ese organismo. Como tribunal debe evacuar sentencias y armonizar. Se solivianta la institucionalidad cuando se prefiere seguir con las comisiones de notables que firman papeles, en vez de ir a que sea un tribunal superior competente, el que derime todo lo referente a las elecciones.

Los notables han jugado su papel en la historia dominicana, y no necesariamente han sido los mejores, ni los más apegados a los mejores intereses nacionales.

Ahora mismo, con la firma de un pacto de civilidad, se juega al gato y al ratón. Las bases de los partidos se han mostrador respetuosas, y actuando de acuerdo a la buena convivencia.

Son los dirigentes, por intermedio de los medios de comunicación, los que tienen una postura de intolerancia, de insultos y de enfrentamientos.

No es el pueblo representado en esos partidos el que debe firmar pactos, sino los dirigentes altos y medios desenfrenados, que viven insultando.

Esto no se va a solucionar porque se firme un simple pliego condicionante. Ya inclusive la Constitución de la República fue considerada un simple pedazo de papel, y que no será un pacto.

Los dominicanos tenemos que comprender que es hora de avanzar en los programas de la institucionalidad nacional, y eso no se va a conseguir mientras los llamados notables tengan más peso que las instituciones.

El gesto puede ser loable, pero si el Tribunal Superior Electoral no puede atender los casos de violación al proceso, entonces que lo cierren.

Pasa lo mismo con la Junta Central Electoral: si este organismso tiene jueces sin pantalones para enfrentar el desorden, entonces que renuncien.

De hecho, para el desarrollo democrático nacional es preferible que los notables pasen a un segundo plano y que demos paso a la institucionalidad, y que sean los organismos competentes los que deriman el proceso.

Dejemos de creer en hombre providenciales, y aferrémosnos a la ley.)