Los Partidos y el Consenso Electoral

Por Carlos Luis Baron miércoles 8 de febrero, 2012

Los Presidentes de los partidos, PLD y el PRD, Dr. Leonel Fernández Reyna y el Ing. Miguel Vargas Maldonado, vuelven a rubricar un nuevo acuerdo de carácter político, en esta oportunidad con la digna mediación de la Iglesia Católica, representada por su Excelencia Reverendísima Mons. Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez y el Mons. Agripino Núñez Collado.

El acuerdo consiste en la formación de una Gerencia de Informática en la JCE, en la cual cada partido firmante designa un representante y la iglesia católica designa otro representante, a la vez que persiste la presencia del cuestionado Director de Informática Lic. Franklin Frías. No alcanzo a comprender porque el dilate de la crisis para adoptar una disposición que no cambia en nada la objeción inicial.

Estos escarceos y su pobre solución, nos recuerda las elecciones del año 1986 y la famosa Comisión de Notables encabezada por el Sr. Cardenal, cuyas elecciones fueron inconclusas, no se contaron los votos observados que según la opinión pública nacional eran la diferencias para que el Lic. Jacobo Majluta Azar, ganara la Presidencia de la Republica.

La democracia por consenso, el objetivo fundamental es satisfacer las exigencias de todos, de manera racional y proporcional. Hay quienes aseguran que en las sociedades políticas que se ven obligadas al consenso por encima de los ciudadanos, se denigra el papel de los partidos políticos y se anula la clase dirigente. Obviamente que los lideres de sus respectivos partidos firmantes, lo hacen legítimamente amparados en los poderes ilimitados que otorgan las convenciones de sus respetivas instituciones partidarias, por lo que no tienen que consultar a nadie para tomar decisiones trascendentales para el futuro de la vida democrática del país.

Obviamente el Acuerdo entre el PLD y el PRD, no puede, ni debe interpretarse como una salida consensuada de la crisis planteada por la obstinada presencia del Sr. Frías en la dirección de informática de la JCE. Porque este acuerdo no tomo en consideración ni a los partidos minoritarios, ni a otros actores de la sociedad con igual derecho que las instituciones firmantes.

Tocqueville, señaló como gran riesgo para los sistemas democráticos lo que denominó como la tiranía de las mayorías, y Kelsen defendió que la democracia vaya más allá de la mecánica de decisiones adoptadas por los representantes de la mayoría, aunque es muy cierto que el sistema democrático se fundamenta en las mayorías, pero en este caso todos los candidatos presidenciales y sus partidos tienen el mismo derecho a concertar todo lo relativo a las elecciones.

El PRD, partido opositor, debe tener claro que para pactar con un partido gobernante de la naturaleza del PLD, conviene muy bien revisarse los conceptos de Carl Schmitt, quien establece que el poder político se construye a partir de una oposición antagónica, constructiva y plural. Estos conciliábulos restan calidad al proceso electoral, la posición del partido opositor debió de ser única, solicitar la destitución pura y simple del Lic. Franklín Frías, por falta de confiabilidad. El Tribual Comicial, es quien tiene que rodear el proceso de transparencia y hacerlo creíble.

El Profesor Dalmacio Negro Pavón en “La Tiranía del consenso”, expresa los problemas que en el desarrollo de la vida colectiva puede producir un divorcio entre la sociedad civil y sociedad política, en la medida en que el consenso político no coincida con el consenso social, es decir, con las aspiraciones del pueblo.

Debemos advertir que este proceso electoral será muy intenso, la lucha es feroz por el poder, Hipólito representa las ansias de la inmensa mayoría del pueblo dominicano que aspira a un cambio en la conducción del estado, mientras que el candidato oficialista respaldo por toda la parafernalia del partido en el poder, representa la continuidad del PLD en el poder y la reelección de los actúales funcionarios.